Lost Slayers
Russian Japanese Italian German French English
         ·  Publicaciones ·  Novelas ·  Slayers Special ·  Traducción online 
1
2
3
4
5
6
atogaki
#1 - El pico del dragón
Slayers Special #2 - Pequeña princesa

A continuación podréis encontrar la traducción al español del primer capítulo de la segunda novela de la saga Slayers Special, 白竜の山 (dragon's peak).

La traducción está hecha directamente desde el japonés, usando como base los scans de la propia novela y utilizando para las imágenes todos los scans disponibles, tanto de su publicación original en la Dragon Magazine en Enero de 1991, así como su posterior recopilación en novela, tanto en edición física como digital.

Traducción, adaptación y revisión: shansito
para Lost Slayershttps://www.lost-slayers.net

Todo lo perteneciente a Slayers es © Hajime Kanzaka, Rui Araizumi, Kadokawa Shoten y otros, según proceda.

Proceso de traducción: 34/34 - 100% capítulo completo

 

El pico del dragón

—Supongo que eres una hechicera.

Era la voz de un anciano que me hablaba en una pequeña aldea. Me encontraba tomando un estofado para cenar en la única y cochambrosa posada que había, en un salón tan frío que se podía ver el vaho al respirar. No había más clientes, supongo que porque a cualquier viajero se le enfrían los pies con esta maldita temporada helada. Le eché una mirada rápida al anciano. Podía notarse claramente el paso del tiempo en su angustiada cara.

—Lo cierto es... que tengo algo que me gustaría pedirt...

—No.—dije simplemente.

El anciano se quedó en silencio. Durante un tiempo no hubo más que silencio... tan solo roto por el ruido que había sorbiendo mi estofado, y algunos quejidos que nos llegaban desde la segunda planta.

—Ya... bueno, esto... espero que al menos pudieras escuchar mi historia...

Seguí mirando a mi plato de estofado.

—Está bien, te escucharé... pero solo eso.

—Lo cierto es que... al este de la aldea, en las montañas nevadas...

—No.—me negué de nuevo sin más.

Otro momento de silencio.

—Esto... ¿por qué no quieres oírme? ¿Podrías contarme la razón? Si no es molestia.

—Hace frío.

El anciano se quedó sin saber qué decir.

Soy la famosa (quizás infame) en todo el mundo, guerrera y hechicera Lina Inverse, la hija de los hombres. Hay pocas cosas en este mundo contra las que no pueda. Una de ellas es “el frío”. Para llegar a esta aldea, tuve que atravesar las montañas al este, ¡pero hacía mucho frío! Hasta llegué a gritar “¡aaaah, pero qué frío hace!” y me dieron ganas de ponerme a lanzar varias bolas de fuego.

... y lo cierto es que al final lo hice.

Para atajar el calor del verano, los hechiceros aprenden un débil hechizo de hielo nada más unirse a una Asociación de Hechiceros. Yo suelo conjurarlo bajo mi capa. Pero, por otro lado... no hay nada similar para protegerse del frío en invierno. Por una sencilla razón. No es algo que se suela necesitar. El propósito principal de los hechiceros es “estudiar algo”. Originalmente, el deber de aquellos que pertenecían a una Asociación de Hechiceros era la de encerrarse en una torre o en un subterráneo y dedicarse al estudio de la literatura mágica. Si hacía frío, bastaba con calentar la habitación y ponerse ropa de abrigo. Además, hay otra razón. Sobra decir que “calidez” es algo que pertenece al elemento “fuego”, y como se sabe, el “fuego” y las “llamas” tienen a tener una naturaleza violenta... podría decirse que es su característica principal. En definitiva, y en pocas palabras, era entre muy difícil e imposible ajustar la cantidad de calor.

Pero... hace un tiempo, dos hechiceras decidieron intentarlo. Una era yo, la otra una conocida mía (a mi pesar), conocida como Naga la serpiente. Es una hechicera con un traje que apenas le tapa nada y con el que podría ser perfectamente llamada una villana. Se autodenomina mi rival, siempre va diciendo “¡ohohohoho, algún día solventaremos lo nuestro!” y me sigue como si fuese una mierda de pez dorado. En cualquier caso, con esas ropas el frío tiene que calarle hasta los huesos. No escuchó mis consejos de vestir más modestamente, y de camino a esta aldea, me sugirió que experimentásemos con hechizos que controlasen el aire cálido.

... quizás es que no tenía dinero para comprarse ropa.

En cualquier caso, la culpa es mía por no negarme. Después de todo, es una hechicera extremadamente irritante, ya que tiene una gran capacidad mágica, pero con un casi nulo control sobre la misma.

Como no podía ser de otra manera...

Su idea era “¡hay que ajustar el nivel de calor combinando el poder de fuego y de hielo!”, pero el hechizo de hielo se descontroló y congeló todo un lago, y se acabó incendiando todo un bosque... y por si no fuese poco, acabó totalmente envuelta en llamas. Eso no nos lo esperábamos. No me pude contener y aplaudí. Estaba impresionada.

... así que los gemidos desgarradores que se oyen desde la planta superior de la posada es ella recuperándose.

También es verdad que yo dije “sólo hace falta calentar el aire a nuestro alrededor, fufufu, ¡soy genial!” y me puse a lanzar algunas Fireball, causando una avalancha que casi nos lleva por delante (por un momento pensé que íbamos a morir), así que será mejor que no me ría de nadie...

En cualquier caso, ahora mismo no necesitaba dinero para viajar, y tenía que cuidar de Naga, que ahora estaba durmiendo... ¡así que no sería precisamente divertido volver al maldito frío de las montañas!

El anciano, que llevaba un rato mirándome con expresión atónita, finalmente suspiró, dándose por vencido.

—Ya veo... si no vas a aceptar...

—Así es. —asentí.

—Supongo que no puede hacerse nada... es comprensible, contra un dragón blanco, sería un oponente demasiado fuerte...

¡¿Un dragón blanco?!

POM

—Fufufu...

Me había levantado de golpe y la silla había caído al suelo. Lo cierto es que tengo una relación muy profunda con los dragones blancos. Sí... sucedió un día ya hace tiempo, cuando aún era pequeña. Por primera vez en mi vida veía un dragón blanco volando tranquilamente por el cielo, y me puse a perseguirlo para seguir viéndole... entonces tropecé y me torcí el tobillo, y todos los dulces que había comprado con el poco dinero que tenía se me cayeron por un acantilado... ¡maldito seas, dragón blanco! Aunque era pequeña, le hice una peineta al dragón blanco mientras se alejaba volando... ¡que a nadie se le ocurra pensar “estás resentida”! ... aunque no podría decir que fuese mentira...

¡En cualquier caso, es muy diferente si el oponente es un dragón blanco!

—¡Por favor cuénteme todos los detalles!

 

Según el anciano, bueno mejor dicho según el alcalde, esto es lo que había sucedido. Más o menos a finales del año anterior, un dragón blanco había anidado en las montañas nevadas al este de la aldea. La mera presencia del dragón se sentía como una presión psicológica, aunque por el momento no parecía interesado en absoluto en la aldea, si bien sería muy problemático si por algún motivo le provocasen o le hicieran enojar, y por ahora habían preferido intentar ignorar su presencia... hasta hace unos días, cuando parece que hizo algo malo.

No ha habido daños ni a los aldeanos, ni al ganado, pero seguramente sea cuestión de tiempo. Tras hablarlo entre todos los aldeanos, empezaron a buscar mercenarios para acabar con el dragón antes de que éste acabase con ellos. Pero no es tan fácil encontrar alguien tan fuerte. Fue entonces cuando la dueña de la posada dijo “una hermosa hechicera que parece muy lista se ha estado quedando aquí desde hace unos días...” ... bueno, para resumir, se acordaron de mí.

SHHHHHH

Estaba a solas recibiendo el viento del norte. Había una ligera capa de nieve, pero el cielo de la montaña era de un azul transparente, sin una sola nube. Podía olerse la nieve fría. A pesar de ser aún mediodía, hacía mucho frío. El hombre que me había guiado hasta la zona, obviamente temeroso de los dragones, me dijo “¡Por aquí es, fue por aquí donde apareció el dragón, adiós!”, y se marchó corriendo de la montaña. Y desde entonces he estado buscando yo sola al dragón... Montañas brumosas en la lejanía, una profunda arboleda... ¡¿cómo va a servirme un “por aquí” para buscar nada?!

¡Por supuesto, un dragón blanco no es rival para mí! Me habré cargado ya como a una docena de dragones azules, que son más fuertes que los dragones blancos, y hasta me cargué a un dragón negro que hubiera hecho que más de un guerrero experimentado saliese corriendo... pero si ni siquiera se puede encontrar al dragón en cuestión, no importa mucho lo fuerte o débil que se pueda ser.

Por un instante pensé en regresar a la aldea y pedirle al tipo que volviese a guiarme hasta el dragón, pero tampoco creo que sepa dónde se pueda encontrar... en cualquier caso, está claro que si me rindiese no serviría de nada. Y tampoco sirve de nada ponerse a dar vueltas sin rumbo, acabaría perdiéndome y se reirían de mí toda la vida. La única certeza que tengo es que es la hora de almorzar. Podría ponerme a gritar hacia las montañas para liberar un poco de estrés, pero no solucionaría nada, así que al menos por ahora no lo haré. La otra cuestión es ver dónde podría almorzar.

Entonces... unos pájaros cercanos salieron volando de repente. A continuación se oyeron ruidos como de golpes, crujidos y mordiscos, daba la sensación de que alguien estuviese sacudiendo o arañando un árbol. De mala gana, me levanté y me dirigí en dirección a de donde venían los ruidos, intentando que no se oyeran mis pasos. Rodeé una zona que malamente podía llamarse bosque, y desde la sombra de uno de los árboles espié en dirección al ruido...

¡Aaah!

Había un dragón blanco.

El dragón blanco estaba por casualidad mirando en mi dirección, y nuestras miradas se cruzaron. Por la distancia que nos separaba, el oponente tenía la ventaja. Se me tensó el cuerpo. El dragón blanco abrió la boca. De la que salieron vacilantes palabras en idioma humano.

—¡Hola! ¿Estás sola, señorita? ¿Por qué no te acercas y comes un poco de corteza?

Mi espíritu combativo desapareció en un parpadeo.

—Qué horrible... todo son falsas acusaciones.

El dragón blanco, llamado Riol, movió con destreza las garras que tenía en las alas. Estaba sentada a su lado en una piedra plana en el suelo, escuchándole hablar.

—Entonces, ¿no has hecho nada malo?—dije en idioma humano.

Por suerte, era un dragón que conocía el idioma humano. Hablo el idioma de los dragones, pero es muy difícil de pronunciar. Apenas una letra de diferencia podría cambiar totalmente el significado, aunque se pronuncie apenas ligeramente mal, no tendría ningún sentido o incluso podría acabar significando lo totalmente opuesto.

—Por supuesto. ¿y qué significa eso de la “peor travesura”?

Me quedé sin palabras ante la pregunta. Lo cierto es que el alcalde había dicho algo así como “el dragón fue el primero en hacer la peor travesura”, pero no estaba haciéndole caso.

—Bueno, el alcalde dijo algo al respecto, creo que se supone que es algo terrible. —le dije por el momento. —Pero... no es que no me fíe, pero ¿seguro que no has sido tú?

—Segurísimo. —dijo el dragón, mirando a otro lado. —Lo juro por Ceiphied. Para empezar, cualquiera sabe que si se atacase a alguien de las cercanías, no tardarían en contra-atacar. Desde luego no sería nada entretenido. Hasta las crías de dragón pueden entender eso...todos, menos los dragones azules. Pueden ser grandes, pero no son muy listos. —dijo con una gran sonrisa.

... parece ser que, en el mundo de los dragones, también existen los prejuicios raciales... bueno, supongo que es algo que pueden tener todos los seres vivos.

—... sí, y es que los dragones azules... ah...

Dejó de hablar un instante, pasando a tener una sonrisa burlona.

—Lo cierto es que he estado viendo a cierto dragón azul rondando por aquí últimamente... supuse que iba a arrasar con mi territorio, pero sería una estupidez si me enfrentase a él y acabase herido... pensé en ignorarle al principio, pero ahora que lo pienso, quizás él sea...

—El auténtico culpable.

—Tal vez sí. —asintió Riol.

Ya veo, lo cierto es que no es muy descabellado. Hasta el comienzo del Otoño es fácil subsistir encontrando comida aquí y allá, pero cuando comienza a nevar la comida empieza a escasear. Es el momento de migrar a una zona con árboles perennes... así es posiblemente como llegó a este sitio. Hay mucha gente que tiene la creencia de que los dragones se alimentan únicamente de carne, pero de hecho son omnívoros, como los humanos.

—En otras palabras, la intención de ese dragón azul es la de echarte la culpa a ti, así que causó algún mal a la aldea.

—Ese dragón azul es muy astuto y malvado.

... creo que hay algo que no me está contando. Parece que tiene algo en contra de ese dragón azul.

—En cualquier caso, creo que ya sé lo que ocurrió. ¡Bien! ¡Ahora todo será más fácil! Baja la montaña y ven conmigo a hablar con los aldeanos. Y no te preocupes, ahí estaré yo para asegurarme de que los aldeanos comprendan el malentendido. —le dije, sacando pecho.

—Bueno... supongo que no pasará nada...—dijo con ojos inquietos.

—¡Pues claro, déjamelo todo a mí!

 

—... y eso es lo que pasó, ha sido un malentendido. —le expliqué a los aldeanos mientras tocaba la espalda de Riol, a quien tenía atado con una cuerda potenciada mágicamente desde la cola hasta el morro, brazos piernas y alas.

—¡Tiene que ser una broma!

—¡Jamás he visto un dragón azul por aquí!

—¡Así es! ¡Hay que aprovechar ahora que le tenemos!

—¡Ha tenido que ser él!

Los aldeanos no dejaban de gritar.

—Bueno... parece que es imposible convencerles. Qué le vamos a hacer, no queda otra que pensar que es cosa del destino. Hahahaha...—le susurré a Riol, girándome hacia él.

Parece que intentaba responder algo, pero como tenía la boca cubierta apenas se podían oír algunos gruñidos.

Entonces...

—¡Ah, mirad qué pájaro tan grande! —gritó la voz de un niño.

Me giré en la dirección que indicaba para intentar ver a qué se refería... En lo alto de las montañas nevadas había un gran dragón azul extendiendo sus alas y volando de aquí para allá.

 

—Un dragón...

—Es enorme.

Los aldeanos estaban sorprendidos.

—¡Veis como tenía razón! ¡Es justo lo que decía este dragón! —dije y suspiré. —¡Tenéis que confiar más en la gente!

—... pero tú no parecías confiar mucho en lo que decía el dragón...

—Culpa mía.

Aceptando el comentario tan preciso del Aldeano A, me dispuse a desatar al dragón blanco... tse, tipo con suerte (aunque parezca una frase dicha por un villano)

—Oye... no puedes tratarme así...—dijo Riol murmurando en idioma dragón, quizás preocupado aún por los aldeanos. Parece que estaba aún un poco dolido por el hecho de que había utilizado con él de repente el hechizo “Sleeping”, le había atado con una soga para que no pudiera moverse, y le había traído arrastrando hasta la aldea... como para no estar molesto.

—¡Dejémonos de quejas! ¡Vayamos a encargarnos del dragón azul! —dije, subiéndome a lomos del dragón blanco, y haciéndoles un gesto con la mano a los sorprendidos aldeanos. —¡Esperad nuestro regreso! ¡Definitivamente me haré cargo del verdadero dragón culpable! ¡Bueno, lo haremos yo y este dragón blanco!

Entonces... ¡el dragón salió disparado hacia el cielo!

 

—¡Ánimo!

—¡No perdáis! ¡Acabad con el dragón azul!

Los aldeanos nos animaban mirando hacia el cielo.

—Panda de interesados... yo supe que decías la verdad en cuanto te vi.

Al escucharme, Riol me dirigió una mirada desdeñosa.

—Diría que eres igual de interesada que ellos...

—¡¿Q... qué dices?! ¡Yo te creí desde el principio!

—No lo parecía.

Tch...

—¡Dejemos eso por ahora! ¡Ahora nuestra prioridad es perseguir al dragón azul!

—... sí, antes de que se oculte... por eso los humanos...

Pretendí no escuchar los murmullos de Riol.

El dragón azul perdió altitud y cambió su curso, en dirección a un bosque denso.

—¡Tienes que atraparle!

—¡Lo intentaré!

Riol aumentó la velocidad, y la distancia que nos separaba del dragón azul empezó a reducirse. Era de esperar, los dragones blancos son los más rápidos volando de todos los dragones (sin contar a los guivernos, claro).

—No habrá problema en alcanzarle. Pero espero que hayas pesando una manera de acabar con él.

Miré a Riol estupefacta.

—¿Qué dices? Tú te harás cargo de él.

GAGUN

Por un instante, el dragón blanco se detuvo en el aire.

—¡Un momento! ¡¿Por qué tengo que pelear yo con él?!

—¿De qué estás hablando? ¡Para empezar, es de ti de quien sospechan los aldeanos! ¿Por qué no ibas a pelear tú?

—... eso es verdad, pero ¡sé razonable! ¡Mi especialidad es mi inteligencia! ¿Por qué tengo que enfrentarme a un poderoso dragón azul?

—... bueno, será cosa del destino.

—¡No digas cosas así! ¡No tengo posibilidad alguna de ganar!

—¡No tengas miedo! ¡Con amor y amistad, esfuerzo y agallas, suerte y habilidad, técnica y velocidad, y con inteligencia y poder mágico y estabilidad financiera e influencias políticas, no habrá oponente en todo el mundo que no puedas derrotar! ¡Ánimo!

—¡Es que si tienes todo eso serías invencible! ¡Por mucho que me esfuerce sólo podría tener dos de todas esas cosas!

—... lo único que estás haciendo es quejarte y refunfuñar...

—¿Podrías quedarte callada?

—¡Aaaaaah! ¿Cómo te atraves? ¿Cómo un dragón puede decir cosas así? En este mundo hay tres cosas que no soporto...

—... ¿Eh? ¿A qué viene eso?

—Calla y escúchame. La primera es una noche calurosa y húmeda de verano. Una es la gente que no le importa causar problemas a otros. Así es, y no puedo aguantar el hedor de los zombis, ¡y no aguanto a quienes usan su poder para hacer creer a otros que son buenos! Alguien que trata a una mujer como una herramienta merece la muerte, pero tampoco me gustan las mujeres que se aprovechan para que les consientan todo. ¡Y además! ¡No soporto a los que, como ahora tú, se achantan de un desafío antes siquiera de intentarlo!

—... ¿no han sido... siete cosas...?

—¡Aaaah, calla! ¡No soporto a quienes se fijan en todos los detalles!

—... ya van ocho...

—¡En cualquier caso, haz lo que puedas! ¡Te ayudaré todo lo que pueda!

—... sea lo que sea, ya no puedo echarme atrás...—dijo Riol con voz amarga.

El dragón azul nos había visto.

Los dos dragones estaban frente a frente, sobre el suelo nevado.

—¿Qué pasa contigo? Pero si es el dragoncín blanco que vive por aquí. —dijo el dragón azul.

Por supuesto, el idioma dragón no es exactamente igual que el idioma humano, pero juzgando por la atmósfera que exudaba el dragón azul, al traducir lo que decía al idioma humano debía sonar más o menos así. Daba la sensación de hablar de manera muy vulgar. Aunque tampoco es que pueda decirse que Riol sea muy cortés. Otros lords dragones que había conocido antes eran todos muy corteses.

—¿Qué es lo que quieres? ¡No me vengas así de repente y ahora quieras escaquearte! Venga, ¿no vas a decir algo?

... de nuevo, expresiones como “escaquearte” no existen en el idioma dragón, pero así nos entendemos (y así será de aquí en adelante)

Sorprendido de ver un dragón azul que era casi dos veces más grande que él, Riol se había quedado sin habla.

—¿Qué es lo que te da miedo? —dije aún en idioma humano, estando aún en el lomo de Riol. —¡Dile algo! ¡Primero gánale cono tu labia y así tendrás la ventaja! Es fácil, ¿no? ¡Después de todo dijiste que los dragones azules tienen una morcilla por cerebro!

—¡¿Quéeeeee?!

El dragón azul fue el primero en reaccionar... vaya, se ve que también entendía el idioma humano...

—Oye, tú... ¿así que tengo una morcilla por cerebro? ¿Te gusta decir esas cosas tan divertidas?

—¡No he dicho nada de eso!

—¡Cállate! ¡Puede que no, aunque entonces sea que lo haya dicho esa humana enana y sucia que tienes en la espalda!

GUH

E... enana y... sucia...

GUH

—... Riol...—le susurré en el oído.

—¿Qué?

—Voy a ayudarte.

Empecé a conjurar un hechizo. El dragón azul me miró con expresión aburrida.

—¿Eh? ¿Qué estás murmurando? ¡Si tienes algo que decirme, ven y...!

—¡Cállate! ¡Drag Slave!

BOOOOM

La tierra detrás del dragón azul explotó con mi hechizo. Los dos dragones se quedaron petrificados. Como era de esperar. Por muy dragón que fuesen, ninguno de los dos podría aguantar un hechizo como ése.

—Fu... fufufufu.

Dejé escapar una risa, aún en el lomo del dragón blanco.

—He fallado a propósito. —dije, haciendo una peineta, y a continuación hablé en idioma dragón. —O huyes o acertaré con el siguiente.

—¡O... oye, espera! ¿Qué clase de personalidad es ésa?

El dragón azul salió volando por el aire.

—¡Cállate! ¡Venga Riol, vuela! ¡Date prisa y síguelo!

—No...

—¡Si sigues quejándote, te lanzaré un Fireball en la espalda!

—¡Aaaaah!

Riol sacudió las alas. La persecución comenzó.

—Fufufufufu.

Desde el lomo del dragón blanco, lanzaba un hechizo tras otro. Un Drag Slave por aquí y otro por acá, explotando indiscriminadamente en las montañas nevadas.

—Lo... lo siento, pero si es posible, ¿podrías dejar de hacer esa “risa aterradora” desde mi espalda? Da realmente miedo...—me dijo Riol. No parecía gustarle mucho el tono con el que hablaba a su espalda. El Drag Slave de antes tuvo que haberle aterrado de verdad.

—No te preocupes. —le dije sin más.

Para evitar malentendidos, no tenía intención de torturar al dragón azul hasta la muerte. El punto era asustarlo lo suficiente como para crearle un trauma y que no le apeteciera volver a esta zona a molestar más a los aldeanos.

—Fufufufufuf ♥

BOOM

BOOOOOM

BOOM

... ¡no penséis que lo estaba haciendo por divertirme!

... por favor, creedme.

La persecución de los dos dragones continuaba. Cruzando bosques, sobrevolando montañas, atravesando nubes de nieve mientras volaban junto a la ladera.

—¡Es... espera un momento! —gritó Riol.

—... ¿qué?

—Si es posible... me gustaría que no lanzaras más ese hechizo...

—¡Claro que no! No hay nada de malo en usarlo...

—Es que... la forma de la montaña ha cambiado.

Vaya, era verdad.

—Bueno, me acuerdo que mi hermana una vez me dijo que había que cuidar de la naturaleza...

—......

—Pero también algo así como “algunos sacrificios son inevitables”...

—¡Aaaaah! ¡Por favor no la sigas tomando con mi territorio!

—... en cualquier caso, si ahora le dejamos escapar estará más rebelde que asustado, y volverá a tomar represalias.

—Entendido. —dijo Riol con tono de determinación tras pensarlo un poco. —Yo me haré cargo de él. No interfieras.

 

—¡Oye tú, dragón azul! ¡Detente!

Al oír mi voz el dragón azul se detuvo en el aire. Parecía estar algo más calmado.

—Las circunstancias han cambio. Haz el favor de enfrentarte a este dragón blanco.

—¿Qué? ¿A ése? —dijo el dragón azul entrecerrando los ojos.

Si el dragón blanco y el drazón azul se enfrentaban en igualdad de condiciones, el dragón blanco estaría claramente en desventaja. Pero si Riol había sido tan claro al decirlo, no tenía otra que dejarle hacer.

—Si derroto al dragón blanco, me dejaréis en paz.

—Sí. Además, si prometes no volver a dañar a los humanos, te dejaremos que vivas aquí y se convierta en tu territorio.

Tras decir eso, usé el “Levitation” para salir volando de la espalda de Riol y aterricé en el pico de una montaña cercana.

... bueno, es lo que había pedido hacer Riol... esperaba que supiera lo que estaba haciendo...

—Podéis usar toda esta zona que puedo ver desde aquí para pelear, no hay ninguna otra regla...

Miré a Riol, y asintió con fuerza. Tendrá que hacerse cargo. ¡Ánimo, chico!

—¡ADELANTE!

A mi señal, los dos dragones se lanzaron el uno contra el otro.

BACHIN

Los dos dragones chocaron, provocando un ruido estridente. Riol vino volando en mi dirección, habiendo perdido velocidad, quizás estaría dañado.

—... quiero parar, ya sabía que no podría hacerlo, esto es de bárbaros...—me dijo en voz baja.

... será...

—¡¿A qué viene eso ahora de repente?! ¡Como se te ocurra salir corriendo, te haré saltar por los aires!

—Iiiiih...—soltó en una voz un tanto patética.

... ya se me había ido toda admiración por él...

—¡Nada de pedir consejos! —gritó el dragón azul mientras se acercaba deprisa. Se detuvo un momento y aspiró fuerte... ¡espera! ¡Un repentino aliento de dragón!

Riol consiguió esquivarlo rápidamente.

—¡Balus Wall!

Levanté mi mano y apenas una corta distancia por delante el aliento lanzado por el dragón se dividió a izquierda y derecha. Con esta técnica de “muro de llamas”, había conseguido interceptar las llamas que venían hacia mí con mi poder mágico, esparciéndolas hacia los lados.

—¡Castigo de muerte si se ataca a los testigos! ¡Tened más cuidado a partir de ahora!

—¡S... sí! —respondió el dragón azul con expresión tensa. Había sido un cambio tan sutil que apenas podía notarse.

Riol aún volaba débilmente, como si aún no se hubiese recuperado del daño. Estaba intentando ganar tiempo, volando sobre el valle, alejándose.

—¡Oye tú! ¡No se te ocurra huir!

El dragón azul salió disparado en su persecución. La distancia entre los dos se fue haciendo más y más corta. Riol se giró y gritó cuando vio al dragón azul acercándose.

—¡Aaaaaah!

Riol ya estaba al alcanze del aliento del dragón azul. Pero si disparaba a esa velocidad, el dragón azul también se vería afectado por las llamas debido a la presión del aire. Como era de esperar, el dragón azul no era estúpido. En vez de eso, lanzó mordiscos amenazantes a Riol.

—¡No lo hagas! ¡No me muerdas la cola!

... vaya tontería decir eso.

Por supuesto, el dragón azul lo veía divertido y trató de morderle la cola a Riol. Éste movió la cola en el último instante.

—¡Oye! ¡Detente! ¡Por favor, para! ¡O si no...!

Oooooh.

Riol hizo un giro mortal.

El dragón azul, que hasta entonces había estado intentando morderle la cola a Riol, no pudo responder rápidamente al movimiento de Riol. En ese momento ganó. ¡Las garras de Riol rasgaron las dos alas del dragón azul! Debido al daño recibido en sus alas, el dragón azul cayó dando vueltas a un profundo barranco. Por mucho dragón que fuese, no sobreviviría a la caída.

Ya veo, nada mal. Cuando Riol gritó “no me muerdas la cola”, realmente era una estrategia psicológica para atraer la atención del dragón azul hacia su cola.

—¡No lo has hecho nada mal! —le dije a Riol guiñándole un ojo.

 

Cuando regresamos a la aldea, Riol se convirtió en un héroe. Los aldeanos prepararon aquel día un gran banquete en honor al dragón blanco y a mí. Puede hablar el idioma humano, estoy segura de que a partir de ese momento se llevaría muy bien con los aldeanos. Estaba haciéndose amigo de los aldeanos, e incluso un hombre algo achispado le ofreció algo de alcohol.

Me alegraba por él.

Yo estaba tomándome un zumo mientras les veía en otra mesa.

—No, no pasa nada, ya vale...

—No, es verdad que lo sentimos. Tenemos que darle las gracias a un dragón tan bueno como tú... Después de todo, todos los incidentes estaban relacionados con la nieve. El lago, que es nuestra fuente de agua, se congeló, y luego vino la avalancha... Pero cuando pasó el incendio en el bosque tendríamos que haber sabido que no tenía nada que ver contigo.

GUH

Escupí el zumo sin querer. Los aldeanos y Riol me miraron.

El incendio... el lago congelado... la avalancha... ¿será que... por un casual... Naga y yo...?

—Ah... ahahaha, no, no, no es nada, no es nada. —dije moviendo la mano con cierto nerviosismo.

... entonces... ¡¿el dragón azul tan solo estaba de paso?!

... será mejor que este asunto quede por ahora encerrado en lo más profundo de mi corazón.

Sobra decir que, en cuanto Naga se recuperó, salimos las dos disparadas de la aldea.

... me sentí aun poco mal conmigo misma.

 

Moraleja: compruébalo y piénsalo todo bien antes de actuar.

El pico del dragón - FIN

1
2
3
4
5
6
atogaki
 

Lost Slayers © 2002-2024 shansito | Leyenda de iconos | Detalles de visualización | Slayers copyright info | Parte del Shansito Network |