Lost Slayers
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atogaki
#5 - El chico
Slayers Special #2 - Pequeña princesa

A continuación podréis encontrar la traducción al español del quinto capítulo de la segunda novela de la saga Slayers Special, ザ・チャイルド (the child).

La traducción está hecha directamente desde el japonés, usando como base los scans de la propia novela y utilizando para las imágenes todos los scans disponibles, tanto de su publicación original en la Dragon Magazine en Noviembre de 1991, así como su posterior recopilación en novela, tanto en edición física como digital.

Traducción, adaptación y revisión: shansito
para Lost Slayershttps://www.lost-slayers.net

Todo lo perteneciente a Slayers es © Hajime Kanzaka, Rui Araizumi, Kadokawa Shoten y otros, según proceda.

Proceso de traducción: 30/30 - 100% capítulo completo

 

El chico

—... y así yo, Lina Inverse, doy por finalizado este curso.—dije al tiempo que hacía una reverencia mientras la sala de reuniones resonaba con los aplausos.

Me encontraba en la Asociación de Hechiceros de una ciudad. El presidente de esta Asociación y yo proveníamos de la misma ciudad, y al enterarse que me encontraba cerca, me pidió que diese un curso magistral para los aprendices a hechiceros. No tuve ni que pensarlo para decirle que aceptaba. Estando cansadamente acostumbrada a caminar junto a una hechicera que ríe como una loca constantemente, y pasando un calor que haría que cualquier persona se desmayara, no es de extrañar que quisiera aceptar incluso peticiones que no fuesen rentables. En comparación, la paga de este trabajito era razonable, ¡y tanto las oficinas como las habitaciones de la Asociación estaban equipadas con un sistema mágico de ventilación de aire fresco! Ya solo por esto era razón suficiente.

Dicho esto, había estado dando lecciones a aprendices a hechiceros, y ese día marcaba el fin del curso de cinco días, sin haber tenido ningún problema. Lo cierto es que dicho curso para aprendices a hechiceros era considerablemente difícil. Si, de imprevisto e intentando hacer alguna broma, a alguno de los participantes se le ocurriese lanzar un hechizo al nivel de un Flare Arrow, lo cierto es que sería un serio problema.

Por otra parte, si hubiera hablado sólo de ética no se hubieran enterado de qué iba la lección, y si hablaba de manera abstracta, aunque podría haber gustando más a los veteranos, hubiera sido demasiado aburrida para los novatos. Si mi lección fue un éxito o no podía saberse por el estruendoso aplauso que se escuchó.

Abandoné el edificio de la Asociación de Hechiceros con un ligero rubor y cierto sentimiento de satisfacción. Hubiera sido feliz si ése hubiese sido el final de la historia...

—Hola, señorita.

Naga y yo estábamos almorzando en un restaurante del centro de la ciudad cuando nos llegó una voz de hombre. Si hubiese sido un tiparraco de aspecto siniestro, le habría hecho saltar por los aires antes siquiera que nos trajesen el té que había pedido... pero al girarme, vi que la voz pertenecía a un chico bastante mono que no tendría ni diez años, de corto pelo rubio y ojos verdes. Tan hermoso que gente de gustos sospechosos babearían al verle... qué mal ha sonado eso... Llevaba una capa con un blasón mágico que le llevaba hasta las rodillas. Típico atuendo de un hechicero aprendiz. Su cara me sonaba.

—¿Eh? Tú...

—¿Le conoces? —preguntó Naga sin inmutarse, terminando su jarra de brandy.

—Creo que estaba en el seminario...

—Así es. Me llamo Clay. —dijo alegremente. —Me encantó la conferencia. Estoy impresionado.

No me sonaba su nombre, pero me dejó sorprendida lo directo y agudo que parecía a pesar de su actitud tranquila.

—Bueno, no sé...

Mientras masticaba el estofado de cordero, mostré algo de humildad.

—Me gustaría llegar a ser un hechicero fabuloso que pueda cargarse a mazoku y dragones con un solo hechizo.

Es algo muy fácil de decir. Aunque la fuerza de los dragones, no digamos ya de los mazoku, es increíble. Pero ahora mismo no tenía intención de romper los sueños de un niño hablándole de los peligros de enfrentarse a un mazoku.

El chico, poco a poco, se fue acercando y se sentó a mi lado.

—Pero claro, para eso hay que tener conocimientos, habilidad y experiencia. —dijo.

Yo mientras estaba tomándome mi té marrón.

—Por eso, me he decidido.

—...¿a qué?

—A ser tu aprendiz.

GAH

Escupí sin querer.

—¡Aaaaaah!

—¡Aaaaah se le ha salido!

Naga y Clay gritaron un poco exageradamente.

Con un pañuelo, se limpiaba la leche y los trozos de carne y verduras que tenía en la cara.

—E... espera, ¡¿qué acabas de decir?!

—Que quiero ser tu aprendiz.

—Aprendiz de Lina... está claro que no valoras tu vida...

—...¿qué quieres decir, Naga?

—Justo lo que he dicho. —me replicó tranquilamente.

A una respuesta así no hay qué poder decirle. Por el momento, me giré hacia Clay.

—Oye, pero ¿sabes lo que estás diciendo? ¡Convertirte en aprendiz de hechicero es algo que, si lo piensas con sentido común, podría ser como mínimo llamado un “calvario”, y que seguramente acabes pensando “ya imaginaba que sería imposible”, y si aún así tuvieras la suerte de tener éxito, te acabarán diciendo “ya no tengo nada más que enseñarte” y te darán la patada!

—... ¿en serio?

—¡Pues claro! ¡Así funciona el mundo!

—¡Aún así quiero ser un gran hechicero! ¡Algo así como el legendario Lei Magnus!

Querer ser un gran hechicero es algo egoísta, pero es peor aún querer ser mi discípulo sin mi permiso. Para empezar, no podría cargarme grupos de bandidos si me está acompañando un niño.

—¡Ohohohoho! Se parece mucho a ti, Lina Inverse. Estáis hechos el uno para el otro.

Ugh.

Antes de que pudiera responderle nada, Clay la miró directamente a los ojos.

—Cállese, vieja vaca. Ahora estoy hablando con la señorita plana.

—... vieja...

—... plana...

PATAPOM

Naga y yo atacamos en perfecta coordinación.

—Yo soy la señorita Naga.

—Y yo soy Lina. Venga Clay, dilo.

—Uuuh... lo siento... señoritas.

Bien, al menos ahora sería más obediente. Después de todo es un niño, todos necesitan cierta educación.

—En cualquier caso, Clay, no voy a tomar ningún discípulo.

—No digas eso. Aunque digas que no con tu boca, tu cuerpo dice que sí.

—... ¿dónde has aprendido esa frase?

—Papá lo dice a veces. Cuando quieres que una chica haga lo que tú quieras, hay que decir algo así.

... no le enseñéis a los niños cosas raras...

 

—Por favor, señorita.

—.....

—No molestaré.

No había mucha gente en el centro de la ciudad. Nos había estado siguiendo persistentemente desde lo de antes. Me hubiera gustado hacer algo al respecto, pero me sentiría algo ridícula hacer algo contra un crío. Habíamos pensado abandonar la ciudad sin más, pero si el niño seguía en su empeño de seguirnos, podríamos acabar siendo secuestradoras a los ojos de las autoridades. Y si vamos a una Asociación de Hechiceros y lo dejamos a cargo de un guardián o algo así, y nos marchamos, seguramente acabaría desapareciendo y persiguiéndonos de nuevo. Así que no podíamos hacer otra cosa que dar vueltas por la ciudad.

—Oye, señorita.

—......

—Venga, dame una respuesta.

—Oye... escucha, Clay, estás todo el rato aprendiz esto aprendiz lo otro, pero ¿se le has dicho a tus padres o a la Asociación de Hechiceros? —le dije sin darme la vuelta, con tono despectivo.

—... no, bueno, aún no... había pensado que si conseguía ser tu aprendiz, podrías convencerles tú misma...

No tenía agallas en absoluto.

—Si ni siquiera puedes convencer a tus padres de que quieres ser el aprendiz de una hechicera, es que no tienes lo que hace falta. Creo que hablé de ello durante la lección, el talento es importante para la magia, pero aún lo es más la capacidad de teorizar. Teorizar algo que creas que es cierto y ser capaz de convencer a otros de ello. Si no eres capaz de hacer eso, no serás capaz de crear tus propios hechizos, y no importa cuántos hechizos memorices, que entonces no te podrás llamar a ti mismo un poderoso hechicero.

—Ugh...

—... oye, Lina...

—Cállate, Naga. Es mejor decirlo a las claras. Para empezar, tienes que aprender todo lo que enseñan en la Asociación de Hechiceros, y si sientes que no es suficiente, es entonces cuando se quiere ser aprendiz de alguien. No importa lo famoso que pueda ser el hechicero del que quieras aprender, que si no tienes la experiencia necesaria no podrás seguir el ritmo.

—Oye, Lina...

—Además, el propósito real de ser un hechicero es la investigación. Los hechizos no son más que los medios para conseguir ese fin.

—Oye, Lina...

—¡Aaaaaaah! ¡¿Pero qué es lo que quie...?! ¿Eh?

Me giré y no se veía a Clay por ningún lado.

—¿Será que ya se cansó y se habrá ido a su casa? —pregunté a Naga, que negó con la cabeza.

—Qué va. Hace un rato unos tipos raros le pusieron un saco encima y se lo llevaron.

—¡O... oye! ¡Pero eso es secuestro!

Naga cambió su postura sin ninguna razón.

—Sí, la verdad es que yo también lo pensé. Tengo entendido que es algo que pasa a menudo por aquí.

—¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!

—¡¿Por qué no me lo preguntaste antes?!

...........

—¡En... en cualquier caso! ¡Ahora que ha pasado esto, tenemos que ayudarle!

—Vaya... qué raro que quieras hacer algo gratis.

—¡No es cuestión de dinero! —dije indignada. —¡Hay un montón de gente que ha visto cómo ese chico nos seguía! Me encantaría que simplemente nos largásemos de aquí, ¡pero si hacemos eso pensarán que nosotras somos sus secuestradoras!

—... ya veo, está todo calculado...

 

—Tiene que ser por aquí...

—¿Estás segura de eso? —le pregunté, dándole una mirada escéptica.

Creyendo lo que decía, estábamos buscando la zona donde los hombres se habían llevado a Clay, pero... los callejones, oscuros y con cierto olor a rancio, estaban casi vacíos.

—Vayamos a preguntar al hombre de allí.

Al final del camino encontramos a un hombre escarbando en una gran pila de despojos, y nos acercamos a él.

—Disculpe. Quisiéramos hacerle unas preguntas.

—¿Han pasado por aquí unos hombres llevando un gran saco?

—¿Eh?

El hombre levantó la vista, mirándonos de la misma manera que había estado mirando la basura, con una extraña sonrisa.

—Ya sabéis, señoritas, que si le pedís algo a alguien, tenéis que dar algo a cambio...

—¡Corte Naga!

—¡Golpe Inverse!

PATAPOM

—Disculpe. Quisiéramos hacerle unas preguntas.

—¿Han pasado por aquí unos hombres llevando un gran saco?

—¡Lo... lo siento! ¡Responderé a todo lo que quieran...!

Esto es lo que pasa cuando les dices tonterías a gente que está irritada.

 

—Hehehehe. Muy bien hecho, hermano mayor.

—¿Verdad? Si conseguimos el dinero del rescate, viviremos tranquilos el resto de nuestras vidas.

Sobra decir que estas frases manidas sacadas de cualquier saga aburrida las estaban diciendo los dos secuestradores de Clay. Aunque había algunos giros y vueltas en el camino, habíamos logrado encontrar fácilmente su escondite. Seguramente fuese porque no había pasado aún mucho tiempo desde el incidente, y seguimos una investigación racional. Su escondite estaba en la segunda planta de un edificio de viviendas cubierto de hollín y polvo.

¿Qué cómo podíamos saber lo que estaban diciendo? Porque estábamos mirando a través de la ventana.

Tras localizar el edificio, bajo la cubierta de la oscuridad usamos el Ray Wing para comprobar cada habitación, y luego el Levitation para observar la situación desde fuera de la ventana. Por cierto que Naga no sabe usar Levitation (imagino que no quiere memorizarlo), así que la ayudé a subir y se quedó agarrada a un saliente que sería una rejilla de ventilación o algo así. Daba un poco de pena así, pero no es que pudiera hacerse nada.

Bueno, sí podría haber hecho algo, pero si Naga y yo hubiéramos hecho un alboroto, seguramente toda la zona acabaría destrozada, y además, esto es una prueba para Clay (risas).

—Y bien, chaval, ¿de quién eres?

En la habitación poco iluminada, el hombre que parecía ser el hermano mayor y que aunque quería darse aires tenía unas pintas de pobretón, preguntaba a Clay, que estaba atado a una silla. Por lo que acababa de decir, daba la sensación de que habían secuestrado a alguien indiscriminadamente, sin haberlo planeado ni nada.

—¡Ha! ¡Alguien os enseñará lo que es bueno, villanos!

—Hehehe. ¿Has oído eso, hermano mayor? —dijo el otro sonriendo, con un aspecto que parecía ser más tonto que los pollos.

—Parece que no entiende la situación en la que se encuentra. —dijo el hombre con una sonrisa, haciéndose crujir los dedos.

—¡Ah! ¡Lo siento! ¡Sois tipos muy guays!

... tiene mucha actitud, pero no deja de ser un niño pequeño.

—¿Y bien? Lo preguntaré otra vez, ¿dónde vives?

—En... en el número doce de... la calle Mars...

—¿La calle Mars? Menudo buen sitio.

—¡Un momento! El doce de la calle Mars... ¡¿eres el hijo de Jaigan?!

—... sí...

—¿Le conoces, hermano mayor? —le preguntó el otro mirándole sorprendido.

—¡Idiota! ¡Jaigan de la calle Mars! ¡El presidente de la Asociación de Hechiceros!

—¡¿Eeeeeeeeeh?! —grité sin poder contenerme.

—¡¿Qué ha sido eso?!

—¡En la ventana!

De repente se puso todo ruidoso. ¡Uups! Me di prisa para flotar en el aire y esconderme a la sombra del edificio.

... ah... me olvidé de Naga. Aún estaba agarrada como buenamente podía. Si los hombres se asomaban por la ventana, la verían enseguida.

—Mi... miau, miau...—empezó a decir Naga tras un momento.

... ¿cómo se le ocurre intentar imitar a un gato?

Y como era de esperar, ahora había dos cautivos.

 

—¡Ohohohoho! ¡No creáis ni por un segundo que le habéis privado de libertad a Naga la serpiente! Para empezar...

—¿Qué pasa con esta chica, hermano mayor?

—No... no sé... por su apariencia diría que es una ninfómana, pero no me imagino qué haría una ninfómana imitando a un gato...

Los dos hombres susurraban el uno al otro, mientras Naga estaba atada a una silla y seguía riéndose como loca. Al parecer no eran capaces de pensar que alguien hubiera ido a rescatar a Clay, quizás confundidos por su apariencia sospechosa.

Naga estaba tranquila porque, cuando la metieron en la habitación parecía que iba a montar un alboroto, pero pude hacerle señas de que parara desde donde me encontraba. Cuando los hombres estuviesen dormidos, me colaría dentro, les rescataría, y notificaría a las autoridades para que les arrestasen. Y llegados a este punto, sería mejor dejarle claro a Clay-kun que si se convertía en mi aprendiz, cosas como ésta pasarían cada dos por tres.

Finalmente el sol se puso y cayó la oscuridad. Los dos secuestradores habían estado discutiendo cómo conseguir un rescate, pero debían estar cansados y comenzaron a bostezar. Naga y Clay llevaban ya un rato dormidos, aún atados a sus sillas, como si la cosa no fuese con ellos... me sentía un poco ridícula siendo la única que se lo estaba tomando en serio, pero tampoco podía dejarles ahí sin más.

—Bueno hermano mayor, parece que ya tenemos un plan. Es hora de que nos acostemos.

—Sí... nuestros cautivos están ya dormidos, y llevamos un rato frotándonos los ojos mientras hablábamos...

—Pero, ¿quién será esta mujer al final? Con esa risa tan tonta que tiene.

—Quién sabe... pero creo que será mejor que no nos relacionemos mucho con ella...

Totalmente cierto.

—Bueno, mañana decidiremos qué hacer. Vayamos a dormir.

—Vale.

Hasta el momento, todo iba según lo planeado. Pero en ese instante ocurrió algo completamente inesperado que provocó una fisura en mi perfecto y meticuloso plan. Sí... el hombre cerró la ventana y echó la llave.

 

Al final tocaba de nuevo colarse a la fuerza.

—¡Dam Brass!

BOOM

Los maderos de la ventana salieron volando con un estruendo. Decidí que lo mejor era colarme usando un hechizo para prevenir que usaran a estos dos como escudos humanos.

—¡¿Eh?! ¡¿Qué ha sido eso?!

—¡Será que esos dos...!

De repente hubo mucho ruido en la habitación trasera.

Pero esos dos... aún estaban dormidos...

—¡Naga! ¡Despierta! —murmuré mientras le daba una patada en la cabeza.

Eso hizo que se despertara.

—¡¿Qué... qué estás haciendo?!

—¡Es tu culpa por quedarte dormida!

Corté las cuerdas con una espada corta.

—¡En cualquier caso, vámonos de aquí! ¡Yo me encargaré de ellos, tú encárgate de Clay!

—¡Entendido!

En cuanto le di la espada corta a Naga, la puerta de la habitación se abrió.

—¡¿Quién eres?!

—¡Qué sospechosa!

Dijeron los dos deteniéndose. La gente suele quedarse confundida unos instantes cuando se encuentran en una situación que no esperaban. Aproveché la ocasión y recité un hechizo.

—¡Tiene que estar de broma...!

En el momento que uno de ellos empezó a hablar, terminé de recitar el hechizo.

—¡Diem Wind!

Era una simple técnica que crea una fuerte corriente de aire, pero usada en un espacio cerrado como aquél, podía acabar derribando al objetivo.

—¡Aaaaah!

—¡... una hechicera...!

—¡Ahora! ¡Naga! ¡Clay! —les grité y saltamos todos por la ventana.

Por supuesto, había usado un Levitation. Lo único que quedaba era derrotar a esos dos. Pero mientras pensaba en eso, Naga recitó un hechizo, creando una barrera de viento que nos rodeó mientras estábamos aún en el aire.

—... ¿qué estás haciend...?

Antes de que terminase de hablar, ¡apareció una luz, hubo una explosión y una onda de choque de calor nos golpeó!

—¡¿Qué?!

Miré hacia atrás y ahí estaban los dos villanos. Flotando en el aire igual que nosotros.

—Parece que no somos los únicos que pueden usar magia. —dijo el hermano mayor sonriendo.

Ya veo, esa explosión parecía haber sido causada por un Fireball o algo del estilo. Naga lo presintió y nos defendió con la barrera de viento. Estos dos tipos aparentaban ser simplemente “villano A” y “villano B”, pero pueden ser más peligrosos si pueden lanzar hechizos tan de repente.

Aunque el problema era Clay-kun. Si fuese por mí, sé que no tendría problema en derrotarles, e incluso Naga tendría el descaro de aguantar que le lanzaran cien mil o doscientas mil Fireball. Pero Clay-kun, por mucho que diga que quiere ser aprendiz de un hechicero, probablemente no sería capaz de utilizar ningún hechizo que pudiera ser útil en un combate real. Si acaba involucrado en la pelea se acabará metiendo por medio, pero si lo dejamos en algún lado, habría muchas posibilidades de que volviesen a atraparle y le utilizaran como escudo.

Si queríamos escapar, solo se podía hacer una cosa. Dejé a Naga y a Clay-kun en el tejado del edificio.

—Naga, hazte cargo de él. Clay, ten cuidado.

—Sí... suerte, señorita. —dijo frotándose los ojos, aún medio dormido.

Después de repetirle a Naga varias veces que no me diese soporte mágico con ataques (me aterraba que se involucrara), volví a saltar al aire.

—¿Vas a enfrentarte a nosotros tú sola?

—Contra vosotros, me basto yo. —le respondí con desdén.

—Maldita impertinente... ¡hermano mayor, matémosla!

El hermano mayor asintió y conjuró un Flare Arrow. Aparentemente, el hermano menor estaba a cargo del Levitation, y el hermano mayor se encargaba de atacar.

Lo esquivé fácilmente. Para enfatizar la maniobrabilidad en el combate aéreo, ahora estaba utilizando un Ray Wing en vez de un Levitation. Aunque no hubiera esquivado el Flare Arrow la barrera de viento que me rodeaba la hubiera desviado fácilmente, pero aún así no me apetecía recibir un impacto. Ahora era mi turno. Aunque mientras controlaba el Ray Wing, no podía usar nada demasiado potente.

—¡Dam Brass!

—¡Aero Bomb!

¡¿qué?!

El Dam Brass que acababa de disparar fue repelido justo antes de alcanzar a los dos. Aero Bomb... una técnica que había explotar aire comprimido en un lugar aleatorio, no tan poderoso como el Bram Gush, y que incluso un impacto directo apenas sería más fuerte que recibir un puñetazo, pero como acababa de pasar, sería suficiente para repeler algún ataque del oponente. Es más, fue creado específicamente para eso.

Se ve que este tipo era capaz de utilizar hechizos tanto ofensivos como defensivos, aunque fuesen de bajo nivel. Lo cierto es que podía ser problemático. No es que de miedo que pueda tanto atacar como defenderse. Si utilizara algún hechizo poderoso le derrotaría fácilmente. Pero en un lugar como éste, acabaría destrozando los edificios con mucha espectacularidad.

Y si... si volase alrededor de los dos, esquivando sus ataques y atacándoles ocasionalmente, podrían acabar pasando a la defensiva...

—¡Ugh!

Me di la vuelta y salí volando.

—¡Se escapa!

El hermano mayor detuvo al hermano menor, que iba a salir disparado.

—¡¿Por qué?! ¡Si ya era nuestra!

—¡Es un truco! ¡Escucha, nuestra oponente es una hechicera profesional! ¡Si la seguimos, nos llevará hasta una zona más ámplia donde podrá usar hechizos más poderosos!

—... pero... pero hermano mayor...

—¡¿Qué?!

—Realmente... se ha largado...

—¿Eh?

Los dos miraron en la dirección en la que me había ido.

Y entonces... les ataqué por detrás.

 

No hay mucho más que decir. En cuanto giré la esquina, di la vuelta al edificio y me acerqué por detrás. Por supuesto, ya había anticipado que el hermano mayor pensaría que estaba utilizando una táctica de persecución.

—¡Aaaaaah!

GUH

Debido al impacto el hermano menor le soltó la mano, y como ya no estaba cubierto por el efecto del Levitation, el hermano mayor cayó al suelo y se quedó inmóvil. No estaban tan altos, seguramente solo perdió el sentido. Y ya solo quedaba uno.

—¡¿Cómo... cómo osas hacerle eso a mi hermano mayor...?!

A pesar de su bravuconería, no podía ocultar el miedo de su rostro. Empezó a retroceder poco a poco, con la lentitud del Levitation...

Y en ese momento, ¡una sombra surgió de la oscuridad!

¡¿pero qué?!

Inesperadamente era Clay-kun, que había saltado desde el tejado de un edificio de cuatro plantas y le había dado una patada al hermano menor.

—¡Clay!

Aterricé y corrí hacia Clay, que se estaba recuperando del salto. Había hecho todo un buen trabajo con el hermano menor. Se quedará un rato sin sentido. Por suerte, Clay no había sufrido daño.

—¡Señoritaaa! ¡Tengo miedo! —dijo llorando y agarrándose a mí.

Aunque decía muchas tonterías, no dejaba de ser un niño. Le acaricié suavemente la cabeza.

—Ya está todo bien, el mal ha sido derrotado. Pero Clay, no importa cuánto quisieras ayudarme, ese tipo de patadas voladoras son muy peligrosas, no lo vuelvas a hacer.

Al escucharme, negó con la cabeza.

—No... no es eso... no quería hacer nada, pero me dio una patada esa señorita...

Con el dedo apuntó a Naga, que estaba riendo como loca bajo la luz de la luna.

... cómo es capaz...

—Bueno, Clay, es que un hechicero viajero siempre tiene que hacer este tipo de cosas. Tienes que tener cierto nivel de habilidad para poder sorbrevivir. Ya me entiendes.

Movió la cabeza asintiendo. Miré a los dos tipos tirados en el suelo.

—Además, no importa cuánta magia utilices, si no la usas con cabeza, puede acabar siendo peligroso.

Por alguna razón alternó mirarnos a Naga y a mí, y luego asintió.

—Eso es todo lo que necesitas saber. —dije, poniendo mis manos en sus hombros. —Ya no tengo nada más que enseñarte.

 

Y así acabó, casi todo pacíficamente. Tras ver con sus propios ojos el éxito que Naga y yo habíamos conseguido, decidió no ser mi aprendiz y volver tranquilamente a casa. Según una investigación que Naga hizo más tarde (y no tengo ni idea cómo lo hizo), por alguna razón Clay-kun empezó a odiar la idea de ser un hechicero y por ello se había enfrentado con su padre.

Todo un final feliz (¡¿cómo?!)

El chico - FIN

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