Lost Slayers
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atogaki
#4 - La espada vengadora
Slayers Special #3 - La aventura de Naga

A continuación podréis encontrar la traducción al español del cuarto capítulo de la tercera novela de la saga Slayers Special, ふくしぅの刃 (fukushu no yaiba).

La traducción está hecha directamente desde el japonés, usando como base los scans de la propia novela y utilizando para las imágenes todos los scans disponibles, tanto de su publicación original en la Dragon Magazine en Marzo de 1992, así como su posterior recopilación en novela, tanto en edición física como digital.

Traducción, adaptación y revisión: shansito
para Lost Slayershttps://www.lost-slayers.net

Todo lo perteneciente a Slayers es © Hajime Kanzaka, Rui Araizumi, Kadokawa Shoten y otros, según proceda.

 

La espada vengadora

—Vosotras sois hechiceras. La verdad es que tengo algo que pediros...

Nos llegó la voz de la chica mientras estábamos en la posada de una aldea. Parecía rondar unos 20 años. Una chica guapa de largo pelo negro.

¿Podría decirse que parecía ser una guerrera? No llevaba ningún tipo de armadura, pero llevaba a la espalda una exótica espada, y tenía colgadas de las caderas una espada larga y una espada corta.

—No.—le dije cortante y francamente a la chica.

—Ya, bueno... si pudiera contaros...

—No lo empeores.—volví a decir francamente a la chica, que quedó impresionada.

—Vaya... ¡eso es habilidad!

Hehehe... victoria.

Con una grata sensación de triunfo, volví a dirigir mi atención al filete de carne.

Quiero decir... un rápido y cortante “no” es la mejor manera para cortar ese tipo de conversaciones. La chica supo rápido que había sido derrotada y no tenía qué hacer.

Como era de esperar, la chica desapareció de nuestra vista sin decir nada más.

Y así...

No mucho después abandonamos la aldea sin que hubiera pasado nada.

 

Pues bien. La historia debería haber acabado entonces (habrá quien diga que esta clase de final es buena para la paz en el mundo). Por supuesto... salvo que te equivoques de rumbo en tu camino.

—Qué extraño... tengo la sensación que cuanto más caminamos más nos estamos adentrando en las montañas...

—¡Nada de “tengo la sensación”! ¡Está clarísimo que nos encontramos muy en el interior de las montañas! Maldita sea... Naga, ¡encima eres tú la que ha ido caminando sin rumbo!

—¡Ohohohoho! ¿Y quién estaba caminando delante mía?

GUH

—Esto... bueno... ¡en cualquier caso, basta de hablar del pasado, es hora de mirar hacia el futuro!

—Fufu. Está bien. En todo caso tenemos que dar con alguna ciudad o aldea, algún lugar donde protegernos de esta nieve... está haciendo mucho frío.

Me hubiera gustado decirle que podría llevar ropas más apropiadas, pero no era el momento de empezar peleas sin sentido. También había sido un error creer las palabras del dueño de la posada, “hoy no lloverá”, y haber salido sin más en dirección a la siguiente aldea.

El mundo tenía un tono plateado por la nieve que había estado cayendo hasta el día anterior. Al parecer, mientras había estado caminando no me di cuenta y en algún momento abandoné el camino principal, metiéndonos en un camino de montaña. Cuando nos dimos cuenta de que nos habíamos perdido, podría haberme elevado con el Levitation y mirar alrededor. Pero... antes de que pudiera hacer nada, comenzó a nevar. No había nada que hacer.

No dejábamos de pelear sobre de quién era culpa que nos hubiésemos perdido. Es lo que llaman amistad entre mujeres. O puede que no.

En cualquier caso, la visibilidad empeoraba por momentos, y no hubiéramos podido ver ninguna aldea ni aunque hubiéramos volado por el cielo. Y tampoco podíamos volver al camino principal, ya que a estas alturas nuestras huellas ya habrían desaparecido.

—¡Todo esto es culpa de la nieve! ¡Tanta nieve! Maldita sea... empezó a llover tan de imprevisto... ¡no sé cómo mi madre pudo criar a una niña así!

—... no es que sirva de mucho quejarse de cosas que no podemos cambiar, ¿no, Lina?

—Algo tendrá que poder hacerse y...

—¿Pasa algo?

—Allí... mira...

Apunté con el dedo... tras el brumoso bosque blanco se veía una gran sombra negra...

 

Era una gran fortaleza. Parecía ser bastante vieja, aunque no estaba en ruinas. Excepto por el portón.

—... ¿qué hacemos?

Nos quedamos un rato mirando desde la apertura.

El portón de madera de cedro estaba tirado en el suelo, humeando. Al otro lado había montones de cadáveres de gules y zombis. Bueno, los zombis originalmente ya eran cadáveres, pero eso no importa ahora. Por lo que parece, alguien se había colado en el escondite de algún hechicero...

—En cualquier caso... ¡vamos! —le dije a Naga, adentrándonos en la fortaleza.

La situación del interior era muy parecida a la del exterior. La única diferencia era...

KIN

¡Se escuchaba ruido de espadas!

—¡Por allí! —dije y salí corriendo.

 

La batalla estaba alcanzando su clímax.

KIN

Logró protegerse del ataque de la espada bastarda, pero aún así parecía que la “armadura” era más fuerte. Incapaz de resistirlo, se arrodilló. A continuación, la “armadura” le pegó una patada en el pecho.

—¡Guh!

Se quedó sin aliento y perdió el equilibrio.

Sin perder su oportunidad, la “armadura” levantó la espada dispuesta a golpearla...

ZAS

En ese momento lancé un hechizo que atravesó el pecho de la “armadura”. Tras un instante de rigidez... la “armadura” cayó al suelo con un estruendo.

Como esperaba, no había nada en su interior. Una armadura viviente poseída por un espíritu menor. Son perfectas como guardias. A no ser que su oponente pueda usar magia que interfiera con el Plano Astral.

—¡Ah!

Me miró mientras respiraba profundamente. Era la guerrera que se acercó a nosotras en la posada el día anterior.

—¡Sois vosotras! ¿Por qué...?

No podíamos decirle que nos habíamos perdido...

—Hehe... una mera coincidencia.

—Os habéis perdido, ¿no?

GUH

—¡Por... por supuesto que no! ¿Verdad, Naga?

—A... así es. De ninguna forma hubiéramos hecho algo tan estúpido. ¡Ohohohoho!

—En cualquier caso me habéis ayudado. Gracias. Parece que esta “armadura viviente” es muy dura...

Y así es. Para derrotar a una con armas normales, se tienen que tener muchas agallas y no bajar la guardia ni un instante.

—Por mucho que la cortase no sangraba, ni se quejaba de dolor, y si no tenía cuidado dónde cortaba podría haber dañado la hoja... tenía... mucha resilencia.

... parece muy... salvaje...

—Y bueno... ¿qué estás haciendo aquí? —le pregunté, a lo que pareció entristecerse.

—El mago de aquí... es un enemigo de mi padre.

—¿Enemigo? —pregunté frunciendo el ceño. —Enemigo, ¿como que quizás tu padre se emborrachó y se chocó en la calle con un hechicero o algo así...?

—¿En qué mundo pasaría algo así? —me dijo mirándome como si me estuviese riendo de ella. —Mi padre era un hechicero...

Y empezó a hablarnos con mirada solitaria. Ocurrió hace medio año o así. Su padre, que estaba investigando a los mazoku, fue asesinado por un hechicero que conocía, Kerun, y su investigación fue robada. Descubrió que el hechicero se escondía cerca de aquella aldea y llegó hasta esta localización, pero no se sentía capaz de hacerlo ella sola. Sabe utilizar hechizos básicos de magia de fuego, pero su enemigo es un hechicero profesional. Distaba mucho de enfrentarse a zombis. Por eso nos pidió ayuda...

—Creo que se dio cuenta que le seguía y seguramente eso haya provocado que haya ordenado a un demonio que hiciera caer la fuerte ventisca.

—Ya veo... así que al final es culpa del hechicero y del demonio que nos hayamos perdido... aunque, si ése es el caso, hubiera sido mejor que nos lo hubieras contado todo al principio.

—¡Ni siquiera me quisisteis escuchar!

—Ya, bueno... en cualquier caso, colaboraremos contigo. Soy Lina, y ésta es Naga. Encantada.

—Entiendo... a juzgar por su construcción, Lina-san es la que lleva una espada corta fabricada en Zefiria, y Naga-san es la que lleva lo que parece ser una daga de riñón colgada al cinto.

Una manera curiosa de diferenciar a dos personas. Por regla general la manera normal de hacerlo sería “la hermosa e inteligente chica (yo) y la rara (Naga).

—Encantada de conoceros. Soy Lemy. Y esta pequeña...—dijo con la espada larga en la mano y enseñándonosla. —Es mi querida espada Jack-kun. Nació en Lyzell. Y la espada corta de mi cinto es Ripper-kun, hecha en el Ducado de Dills. Me encanta la línea de su hoja.

... oye...

—La de pinta exótica de mi espalda es Karma-kun. Tiene líneas muy hermosas, ¿verdad? Y ésta...

Pasado un rato... había acabado sacando unas veinte armas, de todos los tamaños, de sus bolsillos, sus mangas, su bolsa... se la veía muy feliz de presentárnosla e indicarnos dónde había sido fabricada cada una.

... sin duda alguna... ¡es una maniática de las armas!

A veces se encuentra gente así. Que compran armas sin ningún motivo más allá de por tenerlas, o que se quedan mirando a la sección de espadas de cualquier tienda y les brillan los ojos. Mientras formen parte de una colección no hay problema, pero en el caso de Lemy, creo que ya ha cruzado esa línea...

—... me imagino matando al hechicero que mató a mi padre con Karma-kun... huhu... huhuhu...

... ha cruzado esa línea por mucho...

Te ha cambiado el color de los ojos, chica.

—Está bien, ya basta de saludos, démonos prisa.

No estoy segura qué quería decir con saludos, pero en cualquier caso, Lemy-san se dirigió a la habitación trasera.

—Fu, ¿dónde te crees que vas? —dijo Naga permaneciendo quieta.

—... ¿eh? ¿Cómo que dónde...? Pues primero por ahí...

—Fu. A eso me refiero. —dijo Naga encogiéndose de hombros. —Este tipo de fortalezas están diseñadas para que los intrusos den vueltas. Pero hay algunos atajos que pueden ser difíciles de imaginar y son convenientes para la gente que viva dentro. Así, por ejemplo...—me dirigí a la habitación trasera y apunté a la ventana que miraba al exterior. —Allí, ¿lo ves? Si salieras por la terraza, estarías en el patio. Hay árboles creciendo por todos lados y no hay mucha visibilidad, pero si lograras moverte a través de ellos se acortaría bastante camino.

Tras esto, me dirigí hacia fuera sin vacilar, pero me detuve justo antes de salir a la terraza.

—Ah, por cierto, Lemy-san, hay una cosa más que debería decirte.

—¿El qué?

—Ten cuidado con esas cosas que crecen en el patio, todas son plantas carnívoras.

 

—Uf...

—... no puedo creerlo... Naga-san está siendo devorada...

—¿Verdad? ♥

—Pero... ¿no habría que ayudarla?

—... está bien. Habrá que hacerlo...

—¿Crees que... las plantas carnívoras sentirán los cortes? ♥

—¡¿Cómo voy a saber eso?!

 

En cualquier caso, al final llegamos a la parte trasera de la fortaleza. Teníamos delante una gran puerta. Siguiendo el patrón clásico, el hechicero se encontraría dentro.

—¡Vamos! —dije, pateando la puerta.

PAM

Era un estudio bastante espacioso. Las paredes estaban llenas de estantes, cubiertos con pilas de documentos y pergaminos. Y... ¡en la gran mesa que se encontraba frente a la puerta se encontraba un viejo hechicero con un libro en la mano!

—¡Por fin te hemos encontrado! —dije apuntando con un dedo al hechicero.

... pero... permaneció en silencio, leyendo aún el libro.

... ni siquiera se ha dado cuenta...

En menudo momento más malo. Ahí me había quedado, frente a él y apuntándole con el dedo.

—Fu. Aún eres una niña, Lina. Tan ingenua. —dijo Naga absurdamente mientras caminaba hacia adelante. Colocó las manos en las caderas y sacó pecho. —¡Ohohohohoho! Te he encontrado, viejo. ¡Será mejor que estés preparado!

El anciano notó la risa estridente de Naga y finalmente levantó la cabeza. El pelo de su cabeza y su barba eran totalmente blancos.

—... ah... ¿qué... pasa...? ¿Quiénes... sois...?

—... Lemy-san...—empecé a decirle.

Asintió, se acercó al viejo hechicero y... de repente se inclinó ante él.

—Lo siento. Me confundí de casa.

... oye, espera...

 

—... ¿qué se supone que ha sido eso? Todo para nada...—murmuré para mí misma mientras íbamos por el camino nevado (¿?), alejándonos de la fortaleza donde vivía el viejo hechicero.

Habíamos decidido regresar y empezar de nuevo, así que nos dirigíamos de vuelta a la aldea, guiadas por Lemy-san.

—... es culpa del viejo por vivir en un lugar tan complicado. Maldito sea... tendría que matarle...—dijo Lemy-san como si me hubiese escuchado.

La verdad es que no podía culparla. Lo decía con tono de broma, pero los ojos le brillaban siniestros. Daba miedo.

—Por cierto, Lina-san, Naga-san, de nuevo os pido, ¿podríais ayudarme a deshacerme de mi enemigo? Nos hemos equivocado ahora de persona, pero estoy segura de que Kerun anda cerca... y, por supuesto, os lo agradeceré adecuadamente.

Las dos nos miramos y asentimos a la vez.

—Fu. No se puede decir que no a tal proposición. Naga la serpiente te asistirá con su poder.

—Lo que dice la de la derecha. Sabiendo cuál es la situación ahora, no podemos dejarlo estar.

Por supuesto, era otra la razón.

Para empezar, no podremos ir a ningún sitio a menos que derrotemos al demonio y detengamos la nieve. Además, seguramente Lemy-san se desquiciaría, espada en mano, si nos negásemos.

—Bueno, no tienes de qué preocuparte, Lemy-san. Ahora que Naga y yo estamos totalmente comprometidas, tanto nuestros enemigos como nuestros aliados acabarán saltando por los aires.

—... eso de los “aliados” también...

—Ah, no, nada. Era solo palabrería, no te preocupes.

—Ah... bueno, Lina-san, Naga-san, siento tener que deciros esto, pero...

—¿Qué pasa?

—Me he perdido.

... pero serás...

 

La nieve no dejaba de caer.

—Qué frío, qué frío, qué frío. —no dejaba de decir, tapándome con mi capa.

—¡Ohohohohohohoho!

Cierta persona actuaba aún más raro de lo normal debido al frío y no dejaba de reír. Lemy-san caminaba en silencio por delante, llevando una espada en la mano sin ninguna razón. Si lo piensas, era una visión aterradora, pero por suerte no había nadie que pudiera vernos.

—Lemy-san... dejémoslo y volvamos a la aldea... podría lanzar un Fireball al bosque para mantenernos calientes...

A mí se me estaba congelando todo, pero ella estaba como si nada y se negó.

—Sigamos... un poco más... no me gusta descansar en un sitio donde no pueda cortar nada...

—Pero si seguimos así, nos helaremos...

—¡Espera! ¡Allí hay algo! —dijo de repente interrumpiéndome.

Una gran sombra negra.

—Lemy-san... como sea otra vez la casa del hechicero de antes, me va a dar algo...

—No lo es. ¡Es una torre! ¡Vamos allá!

 

Ciertamente, era una gran torre. Una gran mole negra elevándose entre la nieve que exudaba una extraña sensación de encierro.

—Ésta es...—dijo Lemy-san mientras contemplaba la altura de la torre. —¡Sí, es ésta! ¡No hay ninguna duda! ¡La torre donde vive el enemigo de mi padre!

—¡¿Pero esta vez de verdad?!

—Por supuesto. —me dijo devolviéndome la mirada. —Y si no lo es, volveremos a empezar. Déjamelo a mí.

—... vale, pero tendrás que pagar una comisión extra por eso.

—Esto... bueno, hagámonos cargo de esto antes. —dijo, acercándose a la puerta y haciéndola sonar.

Como esperaba, incluso tocando la puerta varias veces, nadie respondió.

—Bueno, entremos igualmente. —dijo Lemy-san.

Comencé a conjurar un hechizo.

—¡Dam Brass!

BOOOOM

La puerta saltó por los aires.

—... no hacía falta destrozarla...

—Es que no conozco ningún hechizo para abrir puertas. —respondí a Lemy-san.

Por supuesto, con investigar apenas un poco, podría aprender fácilmente un hechizo así, pero simplemente no me apetecía. Si quisiera abrir una puerta, tengo la habilidad y las herramientas necesarias para poder hacerlo sin necesitar un hechizo específico para ello, y además, es mejor para la economía si se echa la puerta abajo con un hechizo de ataque.

En cualquier caso, ahora tocaba salir cuanto antes del exterior y del frío. Entramos por la puerta sin dudarlo. El interior estaba extremadamente oscuro. Conjuré el Lighting y lo lancé al techo para iluminar la habitación, si bien parecía más un vestíbulo, con unas escaleras al frente. A cada lado de la entrada se encontraban tres armaduras completas. Además, al fondo había dos estatuas de piedra algo mayores que una persona. Todo parecía estar dispuesto como diciendo “fufufu, en cuanto te acerques se empezará a mover”.

Quería entrar en calor como fuese, pero mirando alrededor no encontré nada que pudiera ser utilizado como material para una hoguera.

—... bueno, no queda otra...

Pero cuando empecé a conjurar el hechizo...

—[... ¿quiénes sois?] —se escuchó una voz profunda. La voz procedía de una de las estatuas que teníamos delante. No sabía si era mediante magia o de una tubería sonora, pero en cualquier caso no era más que un truco.—[¿Quiénes sois? ¿Qué habéis venido a hacer aquí?]

—Esa voz... ¡es Kerun! —dijo Lemy-san.

—[... ¿acaso me conoces?]

—¡¿Es que ya te has olvidado de mí?! ¡La hija del hombre que mataste!

—[Ya veo... ¡esa voz! ¡¿Eres la hija de Gurzam?!]

—Así es, por fin te he encontrado. ¡Prepárate! ¡Te cortaré con esta espada, así, y así, y...! Fufufu...

Deja de reírte de forma tan siniestra.

—[Interesante... y veo que has traído aliados... estoy en la quinta planta de esta torre. ¿Serás capaz de llegar hasta aquí? Bien, te esperaré...]

Tras decir eso, la voz se detuvo.

—Lo sabía... está aquí...—dijo Lemy-san mirando al techo con expresión enojada.

Seguramente en su cabeza tendría la imagen del hechicero Kerun mirándola desde arriba con una sonrisa impávida en el rostro.

—¡Vamos! ¡Lina-san! ¡Naga-san!

—Ah... espera. Si no entramos en calor antes no podremos movernos apropiadamente.

Además... no puedo tener a Naga riendo sin parar al lado, solo conseguiría distraerme.

—... está bien...—dijo echándole a Naga una mirada espeluznante.

No dijo nada, pero Naga dejó de reír de inmediato.

En cualquier caso, conjuré un hechizo.

—¡Flare Arrow!

Lo lancé contra la estatua de piedra que había estado emitiendo la voz. La zona de impacto se volvió roja durante un momento, pero enseguida volvió a su color original. A continuación usé un Flare Lance, siendo el resultado el mismo.

—... ¿y eso a qué viene?

—Haz el favor de acercarte.

Lemy-san se acercó con cautela a la estatua de piedra.

—... está caliente.

—¿Verdad? Pero será mejor que no la toques. Podrías quemarte.

El poder utilizar magia de fuego con rocas para calentaras era algo muy útil. Y especialmente recomendado para cocinar. Asar pescado, carne, lo que sea en rocas calentadas de esta manera era una manera muy buena de limitar el gasto de aceite. Aunque... si calientas la roca demasiado, los ingredientes podrían acabar envueltos en llamas...

A lo que íbamos.

—Por cierto, Lemy-san, ¿qué es lo que te ha estado preocupando?

—No, bueno... es que me preguntaba si hubiese algo que pudiera cortar.

... serás...

—Ya sabes. La gente se enfada si no tiene algo que poder cortar de cuando en cuando.

Por supuesto que no.

—Me parecían raras las plantas carnívoras de antes, no decían nada... ¿crees que hubiera sido mejor si hubiesen sido más guargh?

¿Qué se supone que es eso de “guargh”? Por favor no esperes que esté de acuerdo contigo.

Tengo que hacer que la conversación cambie de alguna manera...

—Por cierto, Lemy-san, tu padre...

—¿Qué pasa?

—Tiene nombre de villano.

—... voy a cortarte...

¡Aah! ¡Se ha enfadado!

—No, no es eso, es que... el hechicero de ahí arriba, ¿es un tipo fuerte? —le pregunté mientras entrábamos en calor cerca de la estatua de piedra.

—Algo así... estoy segura de que puede utilizar magia, pero creo que lo más problemático será el demonio que tiene.

—Pero... cuando dices demonio, ¿te refieres a un lesser-demon o a un brass-demon? En ese caso...

—No, no es eso... entre la investigación que estaba haciendo mi padre había algo sobre que un demonio de clase baja podría invocar a un mazoku de clase baja desde el Plano Astral y que lo posea...

—¡¿Qué?!

—Sería un oponente muy duro. Pero...—empezó a decir, agarrando la espada larga de su espalda y mirando la hoja con fascinación. —Ya que los ataques físicos serían efectivos, sin duda alguna le derrotaré con esta espada... fufufu... ahora que lo pienso, nunca he cortado a un demonio...

Da... miedo. Mucho miedo.

En cualquier caso... esperamos hasta que entramos suficientemente en calor antes de seguir adelante.

 

La bienvenida fue bastante genérica. Zombis, gules, esqueletos. Armaduras vivientes y fantasmas menores. Solo faltaba un golem de piedra. Este Kerun... no parece que tenga mucho talento como hechicero.

En cualquier caso, derrotamos uno a uno a todos los guardianes hasta que llegamos a la quinta planta de la torre, donde esperaba el hechicero Kerun, ¡junto con un brass-demon!

—Hola ♥ aquí estoy ♥

—¡Ohohohoho! Para tanta palabrería, ¡los secuaces no eran gran cosa!

—Prepárate... Kerun... voy a cortarte con mis propias manos...

Que sí, que sí. Te entiendo, Lemy-san, peor por favor deja de lamer la hoja de la espada. Niños, no hagáis esto en casa.

—Fu... ¡es momento de haceros callar! Para hacerse cargo de vosotras tres, ¡bastará con una de mis creaciones! ¡Adelante! ¡Mi creación suprema, brass-demon Zeiragua!

GUAAAARGH

Cuando el demonio rugió, todo se iluminó alrededor.

No... esto es...

¡El demonio hizo aparecer un centenar de Flare Arrow! ¡Menuda capacidad!

GUOOOOORGH

¡Literalmente nos caía una lluvia de Flare Arrow!

—¡Haaa!

En el último instante conjuré una barrera de viento, Naga consiguió esquivarlas por pura suerte, y...

—¡Fu! ¡Esto no es nada!

Lemy-san envainó la espada larga que había llevado en la mano y agarró una espada aún más larga que llevaba a la espalda.

—¡Corte tornado!

Hubo un fogonazo. ¡El desenvaine de la espada larga había cortado todas las Flare Arrow que se dirigían hacia ella!

¡Increíble!

GUH

... ¿eh?

Lemy-san quedó envuelta en llamas y cayó al suelo.

... por supuesto.

Si te paras a pensarlo, tiene sentido. A menos que se use una espada mágica, si cortas un Flare Arrow con una espada normal la hoja simplemente atravesará las llamas. No puede cortarse todo.

Aunque las llamas se habían diseminado tanto que seguramente no esté muerta. La podemos dejar por ahora.

—¡Lafas Seed!

GUH

El demonio dejó de moverse. Estaba paralizado por la técnica de Naga. Originalmente era una técnica usada por grandes sacerdotes, si el oponente es del nivel de un brass-demon quedaría paralizado sin ningún problema.

Pero éste no era un brass-demon normal.

—¡Ohohohoho...! ¿Eh?

GUAAAAARGH

El demonio volvió a rugir, interrumpiendo la risa de Naga, y moviéndose de nuevo.

—¡¿Qué tal esto entonces?! ¡Ragna Blast!

¡Al liberar el hechizo, un pilar de oscuridad se izó alrededor del demonio, disparando plasma y alcanzándole!

¡GUAAAAARGH!

El demonio gritó agónicamente.

¡Pero...!

—¡No te lo permitiré! ¡Flow Break!

El hechizo que lanzó el hechicero debilitó el pilar de oscuridad.

¡GUAAAAARGH!

El demonio rugió fuertemente e hizo añicos el pilar de oscuridad.

¡No! ¡En ese caso...!

—¡Naga! ¡Un Dam Brass! ¡Apunta a donde yo lo haga!

—¡Entendido! —respondió, conjurando el hechizo a la misma vez.

—¡Es inútil! —rió el hechicero.—¡Un hechizo de ese nivel no funcionará contra Zeiragua!

Ciertamente no funcionaría contra él. Pero en cambio...

—¡Dam Brass!

Mi hechizo se dirige justo encima del demonio, causando una explosión en el techo. Y enseguida, ¡también golpea el hechizo de Naga!

—¡Mal... maldita sea! —dijo el hechicero al darse cuenta, pero ya era muy tarde.

¡GUOOOORGH!

BOOOOM

El techo colapsó y cayó sobre el hechicero y el demonio.

Era un excelente ataque físico. Aunque el demonio tenía un poder mágico superior, parece que su resistencia física no había sido mejorada. No se movía en absoluto.

—¡Aaaaaaaaaah! ¡¿Por quéeeeeee?!

La persona que gritaba era Lemy-san, que acababa de volver a la vida. Fue corriendo hacia el demonio enterrado y comenzó a golpearlo con la espada.

—¡Quería cortarle! ¡Quería cortarle!

... cómo está sufriendo.

—... Lina-san...—murmuró, levantándose.

... ¡no! ¡que no lo haga!

—¡Quería cortarle!

—¡Aaaah! ¡Lo entiendo! ¡Pero deja de mover la espada así!

—¡Ohohohohoho!

 

Y así terminó la historia. Esperamos hasta que Lemy-san se calmó un poco y entonces abandonamos la torre.

... pero... aún no había dejado de nevar.

—... ¿Lemy-san...?

—... bueno, pues... parece que la nieve no tenía nada que ver con el demonio...

.........

—¡Aaaaaah! ¿Y la aldea? ¡¿Dónde está la aldea?!

—¡Os cortaré! ¡Como esto siga así, os cortaré a todos!

—¡Ohohohohohoho...!

Y así las tres siguieron avanzando a través de la maldita nieve helada...

La espada vengadora - FIN

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