Lost Slayers
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atogaki
#6 - La aventura de Naga
Slayers Special #3 - La aventura de Naga

A continuación podréis encontrar la traducción al español del sexto y último capítulo de la tercera novela de la saga Slayers Special, ナーガの冒険 (naga no bouken). Es una secuela de uno de los anteriores capítulos, キメラの恐怖 (chimera no kyoufu).

La traducción está hecha directamente desde el japonés, usando como base los scans de la propia novela y utilizando para las imágenes todos los scans disponibles, tanto de su publicación en novela en edición física en 1992 como en edición digital en 2012.

Traducción, adaptación y revisión: shansito
para Lost Slayershttps://www.lost-slayers.net

Todo lo perteneciente a Slayers es © Hajime Kanzaka, Rui Araizumi, Kadokawa Shoten y otros, según proceda.

Proceso de traducción: 58/58 - 100% capítulo completo

 

Slayers Excellent: La aventura de Naga

¡Haaa!

Un estrecho camino cruzaba el bosque. Delante de las dos se encontraban tres hombres enmascarados.

—Hehe...—se le escapó una pequeña sonrisa a Lina, algo divertida.

—Bandidos y forajidos... no creo que sirva de mucho, pero... bien, ¿quién es el que ha secuestrado a Lector-san?

—¡Ohohohohoho! ¡No sé dónde estará quién sea, pero de donde esté escondido, más le vale aparecer ante la gran Naga la serpiente! ... ufufu, qué estúpido...

Pero los dos hombres no hicieron caso a ninguna de las dos.

—... será mejor que dejéis pasar este asunto. Si lo hacéis, no pasará nada.—dijo uno de los hombres.

—... ufufu... ¿lo has oído, Lina? ¿Lo que ha dicho?—le dijo Naga a la otra chica, levantando una de sus cejas.—Parece que esta gente... tiene intención de amenazarnos.

—Bueno, no queda otra, ¿verdad? Habrá que hacerse cargo de ellos. —dijo Lina alisándose su melena castaña.

—Ya veo... si ésa es vuestra respuesta...—dijo uno de los hombres, agarrando una espada corta de su espalda. —No me queda otra que mataros.

 

Comenzó hace dos días. Estábamos en cierto restaurante de cierta ciudad. Cuando las dos estaban hablando de sus tonterías como solían hacer, se les acercó un hombre con pintas de mercader llamado Lector.

[Si eres la auténtica Lina Inverse y tienes las habilidades que se rumorean que tienes, me gustaría pedirte tu ayuda] —le dijo el hombre a las dos.

Estaba siendo perseguido por una extraña organización por tener unos documentos que apuntaban a la localización de cierto tesoro. Por tanto, nos pedía protección y cooperación en conseguir dicho tesoro. Ésa era su petición.

Se desarrollaría una competición contra toda una organización.

[¿Y qué demonios es lo que contiene ese tesoro?] —Lina no pudo contenerse y acabó preguntando.

El hombre respondió tartamudeando. La Blast Sword.

Es una de las conocidas como “armas legendarias”. Una leyenda entre leyendas, como la “Espada de Luz” y el “Bastón de Hueso”, se dice que de un solo tajo podría derrotar a un dragón dimos. En caso de existir realmente, no tendría precio.

Al final... las dos decidieron aceptar el trabajo, pero... aquella noche...

Lecter fue secuestrado por alguien que le atacó en la posada. Tan solo dejaron una nota que simplemente decía “ciudad de Midas, monte Letor”.

 

—¡Elmekia Lance!

El hechizo de Lina comenzó la batalla. Pero los hombres enmascarados lo esquivaron fácilmente. Eran diferentes de meros matones y bandidos. Los tres se movían como profesionales.

—¡¿Asesinos?!

Dando un chasquido con la lengua, Lina comenzó a conjurar su siguiente hechizo. En ese momento, se acercaron dos de los hombres.

—¡Garv Flare!

¡Un chorro de llamas surgió de la mano derecha de Naga!

—¡Ooh!

A pesar del grito, los tres asesinos lograron esquivar el hechizo de Naga. ¡Pero ahora le tocaba a Lina!

—¡Mega Grand!

¡Unas ondas recorrieron el suelo en forma de espiral alrededor de Lina!

BOOOOOOOM

Dos personas había sido atrapadas por la arena que saltó por los aires. Uno de los asesinos y Naga la serpiente. Los otros dos asesinos habían logrado escapar saltando y agarrándose a las ramas de un árbol justo antes del ataque.

—... nunca imaginé... que atacarías sin preocuparte a uno de tus aliados...—dijo uno de los asesinos nada más bajar al suelo.

—No pasa nada porque es Naga. Estará bien. —dijo Lina rotundamente.

... por supuesto, lo hubiera hecho igualmente sin pensarlo fuese quien fuese.

—Bueno, y ahora...—empezó a decir Lina, mirando al asesino tirado en el suelo. —Supongo que puedo preguntarle los detalles a éste... no hay necesidad de preocuparme por vosotros...

—¡Maldita niña! —gritó uno y se lanzó adelante.

Lina cogió la espada corta de su cinto... ¡y se la lanzó!

—¡¿Qué?! —gritó el hombre, golpeando la espada con la suya propia.

—¡Bomb Sprid!

¡Una bola de luz anaranjada apareció justo delante del asesino y explotó!

—... ¡!

No tuvo momento ni de gritar.

BOOOOOOOM

El asesino salió volando por los aires.

Comparada con el Fireball, que explota en cuanto golpea algo y emite calor por todos lados, esta técnica no genera nada de calor, y aunque su poder de ataque es mucho menor, el hechicero puede elegir a voluntad dónde quiere que explote. No es una técnica muy popular, pero se puede hacer pasar por un Fireball y hacerla explotar cuando el oponente intente esquivarla. Aunque esta vez no hubo necesidad de ello.

—Bueno... ya solo quedas tú.

—¡Maldita...!

Le echó una última mirada a Lina, se dio la vuelta y salió corriendo.

—Fufufufu...—rió Lina. —¡No creas que puedes blandir tu espada contra Lina Inverse e irte de rositas! —dijo levantando el dedo medio, y empezó a conjurar un hechizo.—¡Ray Wing!

Era una técnica de vuelo de alta velocidad, la usó para perseguir al asesino.

—No... ¡no puede ser! —gritó el asesino mirando hacia atrás. Giró de improvisto saliendo de la carretera e introduciéndose en el bosque. —¡Uooooooooh!

¡Salió corriendo a toda velocidad! Avanzando una gran distancia...

Cuando se giró, ya no veía a Lina.

—Ahhh... ahhh... creo... ahh... creo que... lo he conseguido... ahh....

Respirando profundamente, se giró poco a poco y vio una sombra tras de sí.

Por supuesto, ¡era Lina Inverse!

—Hola ♥

—¡Aaaaaaaaaaah! ¡¿Eres una aparición?!

—Qué grosero. Te he estado siguiendo desde arriba.

Es cierto. El bosque no era demasiado denso. Hubiera sido muy difícil volar a alta velocidad entre los árboles, pero era fácil seguir a alguien volando desde lo alto.

—Pues bien...—empezó a decir Lina, pero...

[¡Hyohohohohohoho!]

Una risa que ya había oído anteriormente comenzó a resonar por el bosque.

—¡No puede ser! ¡Esa voz...!

Inesperadamente, una mirada temerosa apareció en la cara de Lina.

[Era de esperar que para Lina Inverse unos asesinos no fuesen nada... está bien, ya es suficiente. Márchate.]

La voz se escuchaba cada vez más cerca.

—... ¡tsk! —el asesino chasqueó la lengua y se marchó corriendo.

Lina no se movió del sitio. Mejor dicho... no podía moverse.

—No puede ser... pero... ¡¿cómo...?!

Estaba claramente agitada.

Entonces...

—Hyohohohoho. Encantado de volver a verte, Lina Inverse.

Sí. El hombre que se encontraba delante de ella era Diol, el hechicero creador de quimeras, quien había empujado hace tiempo a Lina a las profundidades del horror. Detrás suya se encontraban diez figuras de hechiceros llevando túnicas y capuchas, no dejando claro ni sus caras ni sus rasgos.

—¡¿Qu... qué estás haciendo aquí?! ¡Creía que a estas alturas te encontrarías en alguna prisión!

—¡Hyohohohoho! Siento que no fuese como esperabas, pero como no había evidencias suficientes, bastó con decir “era solo una broma”.

—¡Maldita sea! ¡Tendría que haberlo imaginado!

—Hyohohoho... bueno, pero gracias a eso, estando aquí ya no habrá que contenerse.

—Vaya... ésa es toda una declaración de intenciones. —dijo Lina moviendo su capa. —Pero... incluso aunque utilizaras una quimera, no tienes nada que hacer contra mí, lo sabes, ¿no?

—Ciertamente... eres tan fuerte como la primera vez que te vi. —dijo Diol con una expresión relajada. —Yo apenas sé utilizar hechizos como Lighting o Recovery, así que incluso utilizando una docena de quimeras, no podría hacer nada contra ti. Y si fuese a utilizar cualquier medio necesario, aunque no fuese imposible derrotarte, no podría capturarte con vida. Pero... con su ayuda, será diferente. —dijo señalando a las diez figuras que tenía detrás.

Las diez personas con trajes de hechicero seguían con las cabezas gachas, sin molestarse en mirarnos.

—Eso suena interesante. —dijo Lina recuperándose de su agitación inicial y volviendo a tener una sonrisa intrépida. —No sé qué trucos estarás pensando usar pero, de todas formas, ¿crees que será suficiente contra mí?

—Fu... deja que te lo diga. ¿Sabes lo que es una copia homúnculo?

—¿Y qué pasa con eso? —respondió Lina bruscamente.

Es una forma de vida artificial creada mediante la magia, mezclando diversos materiales como huesos de animales y pociones mágicas con sangre humana. Cuando está completa, tiene exactamente la misma apariencia y habilidades del humano del que se ha tomado la sangre.

—He realizado un avance en la investigación y descubierto un método de crear copias homúnculo sin necesitar sangre humana, utilizando apenas un simple pelo de la cabeza o una uña. Y... visitaste mi laboratorio. No fue muy difícil encontrar algunos cabellos tuyos que se te cayeron por algún motivo.

—... ya veo...

[así que ha hecho copias mías basada en eso] —dijo Lina en el silencio de su corazón.

Diez con las mismas habilidades.

Pero aún así, Lina tenía una oportunidad de ganar.

Si bien es cierto que las copias homúnculo puedan tener la misma habilidad, es imposible copiar los recuerdos y la experiencia. Sí es posible que el creador les injerte recuerdos falsos, personalidades y habilidades, pero no será nada más de lo que el creador haya podido programar.

En otras palabras, incluso si existiese una copia de Lina, con su apariencia, tamaño de pecho y la misma capacidad mágica, aún así no sería capaz de utilizar ningún hechizo a menos que el creador hubiera introducido esos datos.

—¡Si crees que puedes derrotarme a mí, a Lina Inverse, entonces ven!

Diol sonrió ante las palabras de Lina, que dijo con el pecho henchido.

—... en ese caso, ¡adelante!

ZAAAA

A sus órdenes, las diez túnicas salieron volando por el aire. Entonces...

GUH

El cerebro de Lina colapsó.

Allí había... ¡diez Nagas de pie, con las manos en las caderas y el pecho henchido!

—¡Hacedlo!

—[¡Ohohohohohohohoho!]

Los pájaros salieron volando de las copas de los árboles y los conejos, instintivamente, echaron a correr debido a la ridícula y desenfrenada risa.

Y... Lina perdió totalmente el sentido.

 

—¡Ah!

KIIIIN

Naga se despertó de pronto.

—Serás...—empezó a decir, pero se dio cuenta de que estaba sola.

Cerca suya se encontraban dos asesinos, tirados por los suelos, retorciéndose.

En un instante, varios pensamientos pasaron por la mente de Naga.

Uno, Lina ha escapado temiendo que le pudiese gritar.

Dos, ha agarrado al último de los asesinos y le ha obligado a comprarle algo de comer.

Tres, está intentando hacerse ella sola con el tesoro.

Sin dudarlo eligió la tercera opción. No había ningún motivo para ello, pero se basaba en su “intuición”.

—¡Eres muy ingenua, Lina Inverse! —dijo poniendo las manos en las caderas y con el pecho henchido. —¡Si crees que así vas a conseguir burlarte de Naga la serpiente, te equivocas! ¡Ohohohohoho!

En ese momento... pensó que la risa que escuchaba en el ambiente no era más que el eco.

 

—Kukuku...

La risa se un hombre retumbaba en una casa abandonada donde no debería haber nadie viviendo. Empezó con una risa floja, pero poco a poco fue siendo más escandalosa.

—¡Kuahahahahaha! ¡Por fin! ¡Por fin se ha hecho! ¡Como era de esperar ha hecho un gran trabajo, Diol-dono!

El hombre que reía tan escandalosamente tendría unos treinta años. Llevaba las ropas de un aldeano corriente, pero sus ojos le delataban.

—¡Hyohohohoho!

El hechicero Diol también reía, orgulloso. Tras ellos, las diez Nagas volvían a llevar las túnicas y las capuchas.

Y... delante de ellos, en una cama, Lina Inverse dormía plácidamente.

—Pero... no acabará despertándose en cualquier momento, ¿verdad?

—No se preocupe, Bista-dono. Está medicada. No se despertará en bastante tiempo.

—Ya veo... y para cuando se despierte, será una quimera, ¿no es así?

—Ciertamente.

—[Kuahahahyohohoho]

La risa de ambos degeneró en una cacofonía.

—Ahora que me he hecho con Lina Inverse, ¡mi plan Limera está completo al 90%!

... al parecer, ya había elegido un nombre para el previamente llamado temporalmente proyecto súper-quimera. Aunque es difícil saber si es algo “seguro” o no.

—Kukuku... se te acabó la suerte, Lina Inverse...

Bista contemplaba a la durmiente Lina con aires de superioridad. Este hombre había sido el líder de un grupo de bandidos, pero fueron derrotados por Lina y Naga y entregados a las autoridades. En su tiempo en prisión conoció a Diol, que había sido temporalmente detenido, y así fue como escuchó el plan Limera. La idea era capturar viva a Lina. ¡Sí! Sin dudarlo ni un instante se ofreció a ayudar a Diol. Su meta era la venganza, y forjarse un nombre.

Aunque fuese Diol quien hiciese la mayor parte del trabajo, su nombre quedaría instantáneamente reconocido en los bajos fondos con el hombre que enterró a Lina Inverse. Con esa reputación, sería fácil volver a ser el líder de un grupo de bandidos de nuevo. Su contrato con Diol le prohibía matar a Lina o incluso dañarla de cualquier manera, pero el hecho era que conseguiría su venganza y la eliminaría de la sociedad. Cuando Lina se esté lamentando por haber sido convertida en una quimera de diseño horrible, la apuntaría con el dedo y se reiría de ella.

Pero claro... cuando eso ocurra, ¿qué haría después? No lo había pensado mucho. No es que no quisiera vengarse de Naga, pero era algo trivial comparado con lo que sentía contra Lina.

Logró escapar de la cárcel poco después de que Diol fuese puesto en libertad, gracias a la colaboración de algunos de sus antiguos subordinados.

—Bueno, Diol-san, ¿la cogerás y te la llevarás al escondite y comenzarás a hacer la quimera?

—Todavía no. Aún me faltan algunos ingredientes.

—Ya veo. No importa, dime lo que sea. Le diré a mis subordinados que se hagan con todo lo necesario.

—Entonces te pido que traigan los ingredientes que me faltan, que son un brass-demon, un dragón rojo, ah y una serpiente profunda. Vivos, por supuesto.

—... oye, viejo...—empezó a decir Bisca con voz seria. —¡¿No será que hay más ingredientes que te faltan que los que tienes?!

—¡¿Qué estás diciendo?! ¡Ya tengo listas las pociones mágicas y el equipamiento!

—¡¿Y cómo puede haber tantos ingredientes que faltan estando el proyecto al 90%?!

—¡Deja que te lo diga, jovencito! ¿Qué crees que es más difícil, capturar dragones o demonios vivos, o capturar a Lina Inverse viva?

Se quedó sin palabras al escuchar la pregunta.

—... bueno... lo cierto es que si lo comparas con eso...

—¿Verdad?

—Pero... ¿por qué tiene que necesitar cosas tan ridículas como un dragón, un demonio y una serpiente de mar?

Bista tan solo quería reírse con Lina convertida en una quimera. No es que precisamente vendan dragones vivos en cualquier tienda.

—¡¿De qué estás hablando?! ¡No voy a crear ni un juguete ni ningún animal experimental! ¡Va a ser la quimera más fuerte de la historia! ¡No habrá nada ni nadie en el mundo que pueda superar su poder, ni siquiera la legendaria bestia mágica Zanaffer!

—Ya... ya veo...

En ese momento, Bista levantó la cabeza al cruzársele un pensamiento. Si ese viejo era capaz de crear la quimera más poderosa, no sería mala idea utilizarla para aumentar su reputación... en otras palabras, quien casi le había destruido una vez, ahora se convertiría en su mano derecha...

—¡Ya veo, Diol-san! ¡Aunque tenga que conseguirlo de algún hechicero, de alguna manera conseguiré el dragón, el demonio y la serpiente de mar!

—¿Lo harás? Gracias... aunque me hayan soltado, la Asociación de Hechiceros sin duda me estará vigilando. No creo que podamos conseguir los materiales a través de la Asociación.

—Los conseguiré de alguna manera. Y por cierto...—dijo, mirando a las diez Nagas detrás de Diol—. Esas cosas de ahí atrás... ¿qué va a pasar con ellas? No es que parezcan servir de mucho... lo único que pueden hacer es reír tan fuerte que causan dolores de cabeza, pero comen y beben como condenadas... no están saliendo precisamente baratas.

—Ahora que lo dices...—empezó a decir Diol—, me dio mucha vergüenza pedir esos diez trajes en la tienda.

—... ya, bueno... no me refería a eso...

—Pero sería una pena deshacernos de ellas. —dijo Diol, admirando su “trabajo” bajo las túnicas. —Aunque sean solo copias homúnculos, ¡mira esos pechos! Sería vergonzoso que otros las vieran...

—Algunos de mis subordinados sugirieron “venderlas a un prostíbulo”.

—¡¿Quéeee?!

Bista asintió rápidamente ante la mirada furiosa de Diol.

—Eso mismo pensé yo. “Aunque las vendamos a un prostíbulo, generarían una atmósfera que ningún cliente querría acercarse.”

—Así es, así es. —asintió Diol con satisfacción. —¡Tanta nobleza! ¡Tanta finura! Ninguna persona corriente debería ser capaz de tocarlas.

—No... no me estaba refiriendo a eso...

—Además, aunque no sepa dónde esté Lina, la original de estas chicas, esa llamada Naga, podría ir a buscarla. En ese momento nos podrían ser útiles. —dijo Diol con una sonrisa atrevida.

 

—Oiga, tabernero, me gustaría preguntarle algo. —Naga dejó de beber brandy y sacó un trozo de papel. —¿Ha visto por aquí en algún momento a esta chica?

Desdobló el papel y se lo mostró. Naga había dibujado la figura de Lina Inverse. Apenas había usado un carboncillo en un trozo de pergamino, pero estaba tan bien dibujado que no parecía hecho por manos humanas.

El dueño del establecimiento miró la imagen durante un momento.

—No... diría que no...—dijo, negando con la cabeza.

—Fu...

Naga se cruzó de brazos. Parecía que realmente no sabía nada.

Ya habían pasado dos días desde que le perdió la pista a Lina. Fuese a donde fuese, visitando restaurantes y posadas, no había dado con ninguna pista de la localización de Lina. Bueno, era de esperar. Pero por supuesto, Naga no sabía lo que ocurría realmente.

—Fu... no puedo creer que estés intentando confundirme incluso evitando los deliciosos restaurantes cercanos... esta vez es una estrategia muy elaborada, Lina Inverse... ¡Pero sigues siendo muy ingenua para deshacerte de Naga la serpiente, Lina! ¡Ohohohoho!

Había comenzado con apenas un murmullo, pero poco a poco su risa fue subiendo de volumen, retumbando en el restaurante.

—... señorita clienta...—se le acercó corriendo el dueño. —Por favor, ¿podría no reír tan fuerte? Los otros clientes se están marchando...

—Fu... está bien. Las genialidades estamos tan incomprendidas...

—No me refería a eso...

—Hablemos de otra cosa, señorita. —se oyó una voz viniendo de la entrada.

Al girarse, vio a varios hombres con pinta de guerreros.

—Ooh... ¿y? ¿De qué queréis hablar?

—Si digo que de una hechicera llamada Lina, ¿vendrás con nosotros?

—Fu. Está Bien. Aquí tiene, por la comida. —dijo Naga dejando una moneda de plata en la mesa y levantándose de su asiento. Tanto el dueño como el resto de comensales la vieron marcharse.

—Síguenos. —dijo uno de ellos, seguramente su líder, con la boca y la nariz tapadas con una bufanda.

Fueron caminando por la calle bajo el sol. Los viandantes, notando la extraña atmósfera, instintivamente se apartaban del camino.

—¿Quieres que te cuenta qué ha sido de Lina Inverse?

—Fu. ¡Creo que puedo hacerme una idea!

—Ahora está con nosotros.

—¡Ohohohoho! ¡Lo sabía! ¡Es justo lo que había pensado!

El grupo se fue dirigiendo a las afueras de la ciudad.

—Ya te habrás dado cuenta, ¿no?

—Fu. Pero Lina no es para tanto, ¿de verdad creéis que podréis derrotar a Naga la serpiente?

—... ¿eh? Parece que te gusta mucho hablar. Si nos subestimas, no alcanzarás a ver el amanecer mañana. Y aunque no lo hagas, no tendremos piedad.

—Fu. Qué pena. Los espejos solo sirven para reflejar las caras, no para reflejar las habilidades. Sois una pérdida de tiempo. Algo que Lina haría.

—... ¿eh? En cualquier caso lo siento, pero tienes que desaparecer. Es lo que nos ha pedido nuestro patrocinador.

 

Los hombres se detuvieron.

Era un pequeño terreno baldío a las afueras de la ciudad. Por supuesto no había nadie cerca.

Naga y los hombres se miraron unos a otros.

—Fu. No creo que haya necesidad de ser irresponsables. Decidme simplemente lo que tengáis que decir y desapareced, y os perdonaré la vida. Imagino que Lina ya habrá llegado a Midas, ¿no?

—... ¿eh? Bueno, supongo que es así... pero oye, ¿no te parece que la conversación no vaya de eso?

—¡Ohohohoho! ¡No creas que puedes confundirme con argumentos tan pobres! —dijo haciendo ondear su capa. —¡Está claro que Lina os ha contratado para intentar detenerme!

—... ¡¿eeeeh?!

A pesar del grito del hombre, Naga ya estaba conjurando un hechizo.

—¡Está bien, si es eso lo que quierse...! ¡A por ella, chicos!

A su orden, los guerreros se lanzaron hacia Naga, espadas en mano.

¡Pero ya era tarde!

—¡Fu! —sonrió Naga al tiempo que un aire frío soplaba alrededor de los hombres.

—¡¿Qué?!

—¡Demona Crystal!

Una niebla fría se elevó desde el suelo, envolviendo a los hombres y congelándolos al instante.

KIIIIIIN

Un momento después se oyó el sonido de hielo rompiéndose.

—Vaya...—susurró Naga. —Has sido capaz de esquivarlo, no está mal.

—No ha sido nada...—dijo el hombre con voz tranquila.

El hombre seguía cubriéndose parte de la cara con una bufanda. Había sido capaz de esquivar el ataque de Naga en el último momento.

—Lo lamento... parece que hemos sido nosotros los que te subestimamos...

—¡Ohohohoho! ¡Por fin te has dado cuenta!

—... pero...

El hombre desenvainó la espada con su mano derecha, y al mismo tiempo, con un movimiento discreto, movió su mano izquierda tras su cintura, agarrando algo.

—No quiero perder contra alguien que solo sabe reírse y va con esas pintas ridículas... ahora iré en serio.

—Vaya... suena divertido. ¡Enséñame entonces lo que puedes hacer! —dijo Naga, y sin esperar, agarró una daga de su cinto y la lanzó contra el hombre.

—¡Tch!

ZAP

El mismo tiempo que chasqueaba la lengua, la daga que había lanzado contra Naga brilló con una luz azul y con un ruido sordo cayó al suelo.

—Fu. Me lo imaginaba...—dijo Naga en un susurro. —Usar el hechizo Mono Volt a través de un tubo de metal extremadamente fino y utilizarlo como un látigo para acabar con tu oponente... la técnica del asesino Buley. ¿Acaso eres un discípulo de Buley?

—¡Vaya!

En los ojos el hombre había una mirada de asombro y admiración.

Ciertamente, en la mano izquierda el hombre estaba sujetando un pequeño cilindro, de apenas el tamaño de un dedo. Del mismo se extendía un hilo de metal.

Sin duda no era un cualquiera...

—¡Parece que sabes mucho de los que ocurre en los bajos fondos! Así es, soy un asesino. Mi cara es conocida y podrían reconocerme, por eso siempre llevo esta bufanda cubriéndome.

—... así que reconoces que eres un asesino de pacotilla.

—Di lo que quieras. Pero mi técnica es mejor que la de Buley. —dijo el hombre moviendo la mano izquierda un poco.

ZAS

El chasquido resonó en el aire.

—Vaya. Está bien. En ese caso, te la enseñaré. —respondió Naga sin más.

—¿Sí? ¿El qué?

—La misma técnica que derrotó a Buley.

—¡¿Qué?! —gritó el hombre con expresión agitada. —¡Maldita! ¡¿Quién eres?!

Pero Naga ya estaba conjurando el hechizo.

—¡Oye! ¡Responde!

Mientras gritaba, el hombre dibujó un pequeño arco con la mano izquierda. ¡El hilo de metal, más fino que una aguja, cortó el aire en dirección a Naga!

—¡Chaos String!

Al gritar, la mano derecha de Naga disparó algo, y los hilos ultrafinos del látigo electromagnético fueron todos atrapados fácilmente.

—¡No... no puede ser!

Por supuesto, no es que hubiese visto el movimiento del hilo de metal. El poder mágico disparado desde la mano había atrapado todos los hilos, deteniendo su movimiento. Entonces...

—¡¿Qué?! —gritó el hombre.

El hilo de metal, que debía encontrarse bajo el control de su mano izquierda, ¡comenzó a moverse por sí solo!

[¡No era posible!] pensaba el hombre mientras movía desesperadamente su mano izquierda, tratando de recuperar el control. Si el hombre se hubiese rendido y soltado el hilo, todo hubiera acabado de diferente manera. Pero...

ZAP

¡El hilo manipulado por el hechizo de Naga cortó al hombre y penetró en su cuerpo!

—... ¡ugh...!

El hombre tembló violentamente, sin apenas poder hacer un sonido.

Entonces... el hilo atravesó el corazón del hombre.

—Buley era mucho mejor que tú. —dijo Naga friamente.

El hombre cayó al suelo.

—Olvidé mencionar que fui yo quien derrotó al asesino Buley. —dijo haciendo mover su capa al viento. —... ah...

Al ver la sangre del hombre, Naga se desmayó.

 

—... por eso no me gusta ese hechizo...

No había pasado mucho desde que Naga recobró la consciencia. Se esforzó por no mirar al hombre caído.

—... en cualquier caso... no hay que perder tiempo...—susurró y miró al cielo de la mañana. —¡Ohohohohoho! ¡Si eso es que lo tramas, Lina Inverse, yo también tengo una idea! ¡Naga la serpiente te arrebatará tanto la Blast Sword como todos los otros tesoros! —dijo, comenzando a conjurar un hechizo. —¡Ray Wing!

FUOSH

Rodeada por una barrera de viento, Naga voló por el aire. Encaminada directamente hacia la ciudad de Midas.

 

—¡Di... Diol-dono! —dijo Bista, corriendo.

Habían pasado tres días desde el secuestro de Lina. Al sur de Midas, en el monte Letor. Su escondite se encontraba a media altura en la montaña.

Originalmente se trataba del escondite de un grupo de bandidos que Lina había destruido anteriormente. Así que Bista lo recuperó para usarlo en sus planes. En la parte de atrás había una gran habitación, que ahora estaba siendo utilizada como la habitación de producción de Diol, habiendo traído todo su equipo de experimentos. Lina también se encontraba ahí, a la que daban pastillas para dormir cada día y le inyectaban suplementos nutricionales.

—¿Qué ocurre? No hagas tanto ruido. ¿Has conseguido ya los ingredientes para Limera? —dijo Diol sentado en su escritorio, escribiendo sin parar en un pergamino.

—¡No es eso! ¡Está aquí! ¡Está aquí!

—¿Quién? —preguntó el hechicero Diol, dejando a un lado su pluma.

—¡Ésa tal Naga! Acabo de recibir un informe de mis subordinados, ¡ha llegado a la ciudad de Midas y está husmeando!

—Ya veo... lo que significa que los asesinos que contrataste han sido suficiente. Hyohohohoho.

—Guh... ¡no es momento para eso!

—Fu... supongo que no... ¡está bien! ¡Yo me encargaré!

 

—Vaya...

Naga se detuvo con una sonrisa intrépida apareciendo en la comisura de sus labios.

Estaba en la calle principal de la ciudad de Midas. El viento soplaba, levantando el polvo amarillento. Delante de ella había un viejo hechicero, y tras él, diez personas cubiertas con túnicas y capuchas.

—Ha pasado tiempo... persona de la que no me acuerdo el nombre.

—Soy Diol. Me alegra ver que te va bien.

No dejaban de mirarse el uno al otro.

—Es una lástima que hayas tenido que venir hasta quí... no puedo devolverte a Lina Inverse.

—¡Fu! ¡Es inútil que intentéis quedaros con todos los tesoros!

—¿Ah, sí? ¡En apenas unos días ya tendré todos los ingredientes para mi Limera! ¡Entonces, nacerá la súper quimera más poderosa de la historia!

—¡Ohohohohoho! ¡No me hagas reír! ¡Pase lo que pase, todos los tesoros serán para mí!

Por supuesto, era imposible pensar que ninguno de los dos fuese a escuchar lo que el otro tenía que decir. La conversación siguió y siguió, sin tener ningún sentido para nadie que pudiera estar escuchándola desde la distancia. Pero era algo irresistible. Hubo a quien le dio dolor de cabeza y cayeron inconscientes solo de imaginar qué es lo que estaba pasando en esa conversación.

No dejarían de hablar hasta que soltasen todo lo que tenían que decir. Y Diol fue el que terminó en hablar.

—¡Fu! ¡Está bien! Si tanto quieres tener de vuelta a Lina inverse...

Por supuesto, Naga no había dicho nada de eso.

—¡Tendrás que derrotarme! ¡Pero no será fácil! ¡Ahora!

ZAS

Las diez copias de Naga se quitaron las túnicas.

Los espectadores no pudieron evitar estremecerse. Algunos salieron corriendo, los niños empezaron a llorar, y hubo otros que se reían nerviosamente mientras se abrazaban. El impacto había sido demasiado para los que habían estado estrujándose el cerebro intentando buscar sentido a la conversación entre los dos.

—¡Adelante!

—[¡Ohohohohoho!]

—... fu.

Naga ni se inmutó al escuchar la ridícula y ruidosa risa.

—¡Aún sois muy ingenuas, vosotras diez! —les dijo, apuntándolas con el dedo. —¡Lo siento por vuestra risa, es demasiado superficial! ¿Creéis que podéis dominar el mundo con algo así?

No parecía haber dicho nada con mucho sentido. Pero...

—¡¿Eh?!

Diol estaba molesto, como si algo le hubiese afectado. Aunque a saber de qué manera.

—¡La suprema sensación de superioridad y una absoluta creencia en mí misma! ¡Solo así se puede empezar a reír! ¡No contáis con nada de eso, aún os queda mucho para poder reír! ¡Ohohohohoho!

Y así, aquel día... la ciudad de Midas se llenó el sonido de la extraña risa.

 

—¡Uaaaaaah!

Bista levantó una ceja. Había visto algo que pensó que no vería nunca.

En otras palabras... vio a Diol corriendo, con la cara pálida y gritando.

—¿Qué ocurre, Diol-san?

—¡Es... estamos en problemas!

Respirando con dificultades, entró corriente en la habitación y se bebió una jarra de agua de una sola vez.

—... puede verse que hay un problema con solo mirarte. ¿Y bien? ¿Cuál es el problema? ¿Te has hecho cargo de la tal Naga? —preguntó Bista disgustado.

Las copias de Naga no venían tras Diol. El resultado era bastante predecible.

—Ah... esa mujer... ¡da miedo! ¡Esa tal Naga... puede que incluso de más miedo que Lina Inverse!

—¡¿Cómo?!

Era algo que no esperaba oír. En caso de ser verdad, el destino de Bista estaba pendiente de un hilo.

—¡¿Qué quieres decir?! ¡Explícate!

—Mis... mis copias... ¡Las copias que hice de ella...! Han acabado...

—¿Han perdido? —preguntó Bista, pensando que así habría sido.

Pero... Diol negó con la cabeza y relató la terrible realidad.

—... ¡se han unido a ella!

GUH

Bista quedó petrificado. Pero sus oídos... captaron una distante risa cabalgando en el viento.

Las once Nagas estaban corriendo a través de las montañas, haciendo temblar el suelo con el sonido de su ridícula risa. Tras un tiempo, llegaron a las viejas ruinas. Docenas de hombres vestidos como bandidos estaban delante de ellas. Por supuesto, habían sido enviados por Bista para derrotar a Naga y a las demás...

—¡¿Eeeeeeeh?!

Los bandidos no pudieron contener el grito en cuanto vieron al grupo aproximarse. Habían recibido órdenes de derrotar a quienes se acercasen, pero ni en sus sueños más salvajes se habían imaginado algo así. No es que fuese muy normal. Sin pensarlo, todos los bandidos salieron corriendo. Habían decidido que era mejor no verse involucrados. Y así era.

—¡Fu! ¡Freeze Arrow!

Naga lanzó su hechizo. ¡Más de una docena de flechas heladas cayeron sobre los bandidos!

No hay que buscarle un significado. Pasó sin más. Ni quiera estaba apuntando a los bandidos, pero aún así algunos fueron alcanzados.

—¡Ohohohoho! ¡Menudo grupo estáis hecho! ¡Esto no es nada! ¡A este paso acabaré pronto! —dijo, entrando corriendo en el escondite.

Por supuesto, no estaba pensando ni en trampas ni en emboscadas. Se dejaba llevar por la emoción del momento.

Y... no había nadie en el escondite.

—¡Ohohohohoho! ¡Parece que todos le temen a Naga la serpiente y han salido corriendo!

Lo cual era verdad. Aunque había un matiz en el significado de la palabra “temor”, pero en cualquier caso, Bista y Diol habían ordenado a sus subordinados que les diesen tiempo para escapar.

Tras correr sin orden ni concierto a través del escondite... finalmente el grupo llegó a la zona más profunda, la habitación de producción.

Allí... Lina Inverse dormía plácidamente en la cama, sin tener el lujo de poder escapar.

—¡Fu! ¡Por fin te he encontrado, Lina Inverse! —dijo, apuntándola con el dedo.

Por supuesto, no le importaba que la otra persona estuviese dormida.

—¡No esperaba que te escondieras de mí y contratases a gente rara para intentar detenerme y tratar de quedarte tú sola con el tesoro! ¡Fu! Pero pensar que un grupo así podría derrotar a Naga la serpiente, ¡eres muy ingenua, Lina! ¡Ohohohohoho!

Pero tras un rato sin tener respuesta...

—... ¡Oye! ¡¿Es que no estás escuchando lo que te digo?!

Por supuesto que no.

Se acercó a la cama y buscó un poco alrededor.

—Fu. ¡No creas que voy a darme por vencida solo porque hayas usado pastillas para dormir! —dijo, y comenzó a conjurar un hechizo. —¡Dicleary!

Una luz surgió de la palma de Naga y cubrió el cuerpo de Lina. Era un hechizo de neutralización utilizado por sacerdotes y sacerdotisas. Por supuesto no podría neutralizar completamente el efecto de cualquier veneno, pero sí podría fácilmente eliminar el efecto de unas pastillas para dormir.

Tras un tiempo...

—... uh...

Lina comenzó a despertarse.

—Fu. Ya te has dado cuenta, Lina.

—... uh... ¿ah?

Al oír a Naga, Lina abrió los ojos... lo primero que vio fue a once Nagas delante de ella.

—... ¡ah!

Lina se desmayó de nuevo.

—... pero oye, Lina... ah. Fu. Eres sorprendentemente frágil de mente. No hay nada que hacer... ¡oíd, vosotras! —dijo, mirando a las diez que tenía detrás. Lo siento, pero ¿podríais cubriros las caras con las capas o algo así?

Las diez copias asintieron y se cubrieron con sus túnicas y sus capuchas, que parece que aún tenían guardadas por algún motivo.

—Fu. Muy bien... oye, Lina. ¡Lina!

—... uh... uh...

Lina volvió a abrir los ojos mientras Naga le sacudía el cuerpo.

—... ah... ¿eh? ¿Naga?

Sacudió la cabeza y se sentó en la cama.

—¡Déjate de “Naga”! Fu. Parece que aún no tienes la cabeza despejada.

—... ugh... he tenido un sueño muy raro...

Al decir eso, Lina se puso rígida. Se había dado cuenta de las figuras encapuchadas que había detrás de Naga.

—... no es un sueño...—susurró con tono de desesperación.

—¡Parece que ya vuelves a la normalidad! ¡Ya sé que intentaste engañarme, contrataste gente para entretenerme y así hacerte tú con el tesoro! ¡Admite tus errores y dame el tesoro! ¡Ohohohoho!

—Pero... ¡¿qué tonterías estás diciendo?! ¡Me secuestró un hechicero y me han tenido retenida! ¡Mira! ¡Si hasta le conoces! ¡Ese Diol, el viejo maniático de las quimeras!

—¿Acaso esperas que me voy a tragar una excusa como ésa?

—¡No es una excusa, es la verdad! ¡Pero si acabo de desmayarme cuando te he visto con esas diez!

—¡Ohohohoho! ¡Eso es solo una excusa! ¿Quién se iría a desmayar por algo así?

[... cualquiera se desmayaría...] murmuró Lina en la profundidad de su corazón. En cualquier caso, una discusión así nunca terminaría, así que lo pensó por un momento y cambió su método de persuasión.

—¡Están haciendo que nos peleemos para aprovecharse de eso!

—¡Fu! ¡Es justo lo que pensaba! —dijo Naga, dándole la vuelta y apuntando a la salida. —¡Venga! ¡Vamos, Lina! ¡No hay tiempo que perder!

En cuanto dijo eso salió corriendo, con las diez copias siguiéndola.

—... vaya, vaya...—susurró Lina con un suspiro, pero aún así, la siguió. —Pero... ¿sabes a dónde ha escapado el viejo Diol-san? —preguntó Lina a Naga conforme se acercaban a la salida.

—¡Fu! ¿Cómo voy a saberlo?

—¡¿Pero qué pasa contigo?!

Normalmente la hubiera hecho saltar por los aires por algo así, pero esta vez estaban las otras diez, y era algo que le daba mucho miedo.

—... por cierto...no quisiera tener que preguntar, pero... ¿por qué van estas diez contigo? Se supone que eran peones del viejo Diol-san...

—¡Está claro! ¡Me siguen por mis virtudes!

—... ya... ya veo...

Mientras hablaban, salieron del escondite. Desafortunadamente para él, aún quedaba un hombre a quien se le habían congelado los pies al suelo por el ataque anterior de Naga.

—Qué suerte ♥—dijo Lina chasqueando los dedos, acercándose al hombre y agarrándolo por el cuello. —¡¿A dónde ha ido el viejo Dil-san?!

—ah... ¡allí! —dijo el hombre sin más, estando asustado no solo de Lina, sino también de Naga y las diez figuras encapuchadas que había detrás.

—¡Vamos, Naga!

—¡Fu! ¡Entendido!

Las dos comenzaron a correr juntas.

—... por cierto, Naga, ¿no estaba Lecter-san en el escondite? —preguntó Lina a Naga mientras recorrían el camino de montaña.

—¿Quién?

GAAAAH

Sin poder contenerse, Lina la tiró contra un arbusto.

—¡Pero oye! ¡Es el cliente! ¡Te lo dije cuando te conté lo del tesoro!

—¡Fu! ¡No me hagas reír, Lina Inverse! ¡Nadie podría acordarse de algo así!

—¡¿Qué pasa contigo?!

—De todas formas, no parecía haber nadie más aparte de ti. O se lo han llevado o ya se lo habrían cargado.

—... creo que la gente que secuestró a Lecter-san de alguna manera contactaron con el viejo Diol-san y acordaron cooperar. Si es así, el lugar a donde han escapado... ¡es donde estará el tesoro!

—¡Ya veo! ¡Tenemos que darnos prisa! ¡Vosotras!

Al decir eso, Naga se detuvo y se dirigió a las diez encapuchadas.

—¡Lina y yo iremos tras ellos! ¡Vosotras esperad en la ciudad de Midas!

En cuanto Naga les habló, las diez copias se dieron inmediatamente la vuelta.

—... la ciudad... ¿no crees que la gente entrará en pánico? —murmuró Lina sin poder contenerse mientras veía a las figuras marcharse.

—No pasa nada. Ya deberían ser inmunes.

Por supuesto, eso no tuvo ningún sentido para Lina.

—¡Venga, Lina, sigamos la persecución por el aire!

—¡Entendido!

Las dos conjuraron un hechizo a la vez.

—[¡Ray Wing!]

 

—... cuánto... ¡¿cuánto más tendremos que huir?!

—no... ¡no lo sé! Pero... ¡hay que seguir huyendo!

Diol y Bista, ambos sin apenas aliento, discutían.

—... bueno... supongo que... ya debería bastar... no sé ni cuánto llevamos ya corriendo...

—... es... es verdad...

Por fin se detuvieron y pudieron recuperar un poco el aliento.

—... no... ¡maldita sea! —gritó de repente Diol al acordarse de algo.

—... ¿qué pasa?

—Teníamos tanta prisa... que nos hemos dejado a Lina allí...

—... no es que pudiéramos traerla con nosotros... mientras escapábamos...

—Es verdad... aún debería dormir durante medio día gracias a las pastillas, pero si esa mujer une sus fuerzas con Lina, las cosas se pondrán mal.

—Ya están bastante mal.

La voz llegó desde un lado.

—[¡Ah!] —gritaron a la vez Diol y Bista, girándose.

Sobra decirlo, pero ¡Lina y Naga estaba ahí!

Y aún así... fue Lina la que se sorprendió.

—¡¿Lecter-san?!

—¡Fu! Bueno... ¡supongo que no queda otra si lo has descubierto! —dijo Bista mientras cogía la espada larga de su cinto, sin estar claro si se había recuperado o se daba por vencido. —¡Así es! ¡Mi verdadero nombre es Bista! Solía ser el líder de “Veneno”, ¡una banda de ladrones de la que vosotras acabasteis con ella! ¡Pero antes llevaba barba, por eso no me has reconocido!

—Vaya, vaya...—dijo Lina con un tic en la cara. —Así que te acercaste a nosotras haciéndote llamar “Lecter”, diciendo que “te perseguían” y luego desapareciendo de la posada. Incluso dejaste una nota para atraernos aquí, todo con la intención de acabar con nosotras.

—¡Hehehe! ¡Así es! ¡Por cierto que conocí a este viejo en la prisión donde acabé! ¡Él fue liberado y yo escapé de la prisión!

Bista no se pudo contener y lo explicaba todo. Por supuesto no lo estaba haciendo por amabilidad. Después de todo, era un oponente al que ya habían derrotado. Sentía que tenía que soltarlo todo.

—¡Kukukuku! ¿Y bien? ¡No creáis que me habéis atrapado! SI me pongo serio...

—¡Dill Brand!

GUAAAAAAARGH

Bista y Diol saltaron por los aires con el hechizo de Lina.

 

Y así... la batalla terminó.

—... ugh... duele... ay...

Bista levantó despacio la mirada. Y las vio.

Lina y Naga le miraban desde arriba con ojos fríos. A su lado había una pala.

—Parece que te has dado cuenta...—dijo Lina con tono calmado.

—... ¡ah! ¡¿Qué vais a hacer conmigo?! —preguntó con tono temeroso.

—Fu. Está claro. —dijo esta vez Naga. —Vas a usar esa pala para cavar y sacar el tesoro. La Blast Sword.

—... es... ¡¿es que sois idiotas?! —dijo Bista con una sonrisa nerviosa. —Lo del tesoro me lo inventé...

—Oye, Bista-san... ♥—empezó a decir Lina intentando sonreir.

Pero Bista se dio cuenta. Ninguna de las dos estaba sonriendo en absoluto.

—Ya lo sabemos. Pero, ¿acaso piensas que después de haber llegado hasta aquí, Naga y yo íbamos a olvidarte sólo porque dijeras “ es mentira ♥“?

—No... no creo...—respondió Bista con ojos llorosos por el miedo.

—Me alegra que lo entiendas. Vamos. —dijo Lina dándole la pala a Bista con una gran sonrisa. —Cava hasta que lo encuentres ♥

Y así...

Bista estuvo cavando y llorando durante dos días buscando un tesoro que nunca iba a encontrar, hasta que acabó desmayándose de la tensión.

 

El incidente había terminado.

La Asociación de Hechiceros le retiró a Diol todas sus cualificaciones y fue enviado directamente a prisión. Sobra decirlo, pero una vez que Bista se desmayó tras estar cavando, también fue mandado a prisión.

Pero aún quedaba un problema...

En cierto restaurante de cierta ciudad. Lina tenía las manos en la cabeza, estando enfrente de las diez Nagas que estaban comiendo y bebiendo sin parar. Las había ofrecido a la Asociación de Hechiceros como copias homúnculos experimentales, pero se habían negado a aceptarlas sin dudarlo.

—.......... ¿qué vamos a hacer con... esto...?

La voz de Lina estaba llena de preocupación, pero Naga le respondió alegre.

—¡Fu! ¡No hay de qué preocuparse! Para empezar, están muy animadas.

—... no me refiero a eso...

—Entonces, ¡¿te estás preocupando de los gastos por la comida?! ¡Fu! ¡Eres muy desconsiderada, Lina Inverse! ¡Ohohohoho!

—[¡Ohohohohohoho!]

Las diez empezaron a reírse.

Lina bajó la cabeza, aún agarrándosela con las manos.

Y así, incluso a día de hoy, las risas estridentes de las Nagas resuenan en el establecimiento de donde se marcharon todos los clientes.

 

Bien está lo que bien acaba (en cierto modo).

Slayers Excellent: La aventura de Naga - FIN

 

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