Lost Slayers
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atogaki
#3 - El terror de la quimera
Slayers Special #3 - La aventura de Naga

A continuación podréis encontrar la traducción al español del tercer capítulo de la tercera novela de la saga Slayers Special, キメラの恐怖 (chimera no kyoufu).

La traducción está hecha directamente desde el japonés, usando como base los scans de la propia novela y utilizando para las imágenes todos los scans disponibles, tanto de su publicación original en la Dragon Magazine en Febrero de 1992, así como su posterior recopilación en novela, tanto en edición física como digital.

Traducción, adaptación y revisión: shansito
para Lost Slayershttps://www.lost-slayers.net

Todo lo perteneciente a Slayers es © Hajime Kanzaka, Rui Araizumi, Kadokawa Shoten y otros, según proceda.

Proceso de traducción: 32/32 - 100% capítulo completo

 

El terror de la quimera

—Vaya, si eres Lina Inverse, ¿no?

Me llegó la voz de un hombre mientras me encontraba justo tras haber comido algo durante la tarde y mientras intentaba comerme una tarta. Tenía tanto el cabello como la barba blancos. Parecía un buen hombre, pero tenía una luz en los ojos que le hacía verse muy agudo. Por su vestimenta, seguramente fuese un hechicero.

—S... Sí... soy yo, pero...—dije mientras intentaba tragar un trozo de tarta.

—Ya me había parecido. Soy yo, sí...—dijo mientras se sentaba a mi lado con una sonrisa en la cara.

—¿... eh?—no pude impedir ladear la cabeza. No me sonaba absolutamente de nada.

—Mira, si soy yo. Soy Diol.

Diol... no, desde luego no me sonaba haber oído ese nombre antes...

—Esta mañana, por petición del alcalde, te has dirigido junto a una compañera a la montaña del oeste.

—... sí.

—Yo era el que estaba mirándoos desde el puesto de fruta. —dijo el hombre sacando pecho.

—¡Como si fuese a acordarme de eso! —le grité.

A veces me encuentro gente así. Los que creen que “¡si yo conozco a esa persona, esa persona tiene también que conocerme a mí!”. No hace ningún daño, pero no deja de ser una desmedida familiaridad no correspondida.

—Los rumores llegan incluso a esta ciudad. Y algunos de ellos no son muy buenos. Hyohohohoho. —dijo y comenzó a reírse.

... así ayuda mucho.

—En cualquier caso, en lo que se refiere a hechizos de ataque no hay nadie mejor que tú. ¿Verdad?

—Así es. —dijo sin atisbo alguno de vergüenza.

El hombre se quedó en silencio un momento.

—Bien... como puedes ver, yo también soy un hechicero, y ahora mismo estoy haciendo una pequeña investigación. Y viendo tu talento sin parangón, quería pedirte que me concedieras tu ayuda. ¿Qué te parece, te gustaría acompañarme hasta mi casa? Por supuesto te mostraría mi agradecimiento...

—Um...

Lo estuve pensando un momento. Si fuese un trabajo como otro cualquiera, lo rechazaría fácilmente, pero ése no era el caso. Por regla general los hechiceros son muy reservados en cuanto a sus investigaciones. Es muy difícil tener la oportunidad de ver las investigaciones de otros. Pero ahora, con apenas cooperar un poco, podría no solo echar un vistazo a una investigación, sino además llevarme una recompensa. Para decirlo sin rodeos, sonaba muy apetecible.

Ahora bien, por supuesto podría ser una trampa preparada por algunos villanos que tuviesen algo contra mí, pero si fuese ése el caso bastaría con hacerme cargo de ellos.

—De acuerdo, te ayudaré. —le dije asintiendo.

—¡Oh, muy bien! Entonces...

—Un momento—detuve rápidamente al anciano. —Aún me quedan cinco tartas.

 

—Me encaminé en esto debido a la influencia de mi padre. —dijo el viejo Diol-san mientras caminábamos por su estudio, lleno de libros y equipo experimental. —Mi padre también era un hechicero. Pero acabó muriendo en un enfrentamiento contra mazoku.

—Ah...—apenas pude alcanzar a decir mientras me sentaba en una silla al otro lado del escritorio.

—Entonces se me ocurrió. ¿Habría alguna manera de enfrentarse a los mazoku? ¿Usando hechizos poderosos de magia negra? No, ya que hay límites al poder que los humanos pueden conjurar. Así que habría que crear algo que pudiera competir contra los mazoku.

Cogió un pergamino y comenzó a desenrollarlo.

—Fue entonces cuando se me ocurrió... ¡esto!

Sobre el escritorio de roble negro, el pergamino se abrió y...

GUH

No supe qué responder.

—¡La súper-quimera definitiva, sin nombre aún decidido, número 1! Usé un brass-demon para el cuerpo, otorgándole así tanto una gran capacidad como gran resistencia mágica.

El anciano siguió explicando como si nada.

—Ah... ah...

—Este cuello y las alas de la espalda son de un dragón. Tendrá una potente visión, capacidad de vuelo y podrá usar el aliento de fuego.

—Ah... oye...

—Este otro cuello es de una serpiente de mar. De esta manera también podrá ir bajo el agua. Por tierra, mar y aire, tiene realmente habilidades todopoderosas...

—¡Oyeeeee! —pude finalmente decir.

—... ¿qué pasa?

Apunté a una parte del boceto.

—... ¿qué es eso de ahí?

—No creo que haga falta explicarlo, ¿no? —dijo el anciano con voz calmada.

—Respóndeme. ¡¿Qué es eso que hay entre el dragón y la serpiente de mar?!

—Es obvio—empezó a decir el anciano con tono casual, —que es tu cabeza.

¡Aaaaaaah! ¡Lo sabía!

—No importa cuánta capacidad se tenga si no se cuenta con una boca para conjurar los hechizos y una cabeza para aprenderlos.

Me caí en la silla y noté que perdía la consciencia.

¡Me lo estaba imaginando!

Una enorme quimera con una cabeza como la mía en el centro, volando de aquí para allá y lanzando un Drag Slave tras otro sin parar. Entonces un niño que estaría caminando por la calle me miraría y diría “mira mamá, una señorita quimera”, a lo que su madre le diría “¡señalar es de mala educación!”, llevándoselo. Toda una escena típica...

¡Aaaaaah! ¡Me lo puedo imaginar! Sería toda una humillación por los siglos de los siglos.

—Ha... ¡hagamos como si nada de esto hubiera ocurrido! —conseguí decir tras recuperar la compostura.

—¿No te...? ¡¿Por qué no te gusta?! —preguntó el anciano sorprendido.

—¡Es fácil ver el por qué si lo piensas un poco!

—¡Pero si incluso podría superar a la legendaria bestia mágica Zanaffer!

¡Como si pudiera importarme que pasara eso!

—Además, cuando el poder de esta súper-quimera sea demostrado, atraerá muchísima atención. Seguro que tendrá un montón de fans.

—¡¿Que puede ir a más?! ¡Aunque fuese una copia homúnculo, es una vergüenza que haya quimeras con mi cara andando por ahí!

—No te preocupes. No usaré una copia homúnculo, sino que usaré tu propio cuerpo.

Ya veo. Entonces...

..........

—¡Eso es peor aún!

—Escucha. En la Asociación de Hechiceros a la que pertenezco hay un joven insolente llamado Gyuran. Estaba alardeando de una estúpida quimera que había creado, y le dije “ésa no es una auténtica quimera”. Entonces él, dándose aires de importancia, me dijo “entonces muéstrame una auténtica quimera”. A lo que le respondí “en seis meses la verás sin duda”. Si tengo que crear una copia tuya y hacer que memorice los hechizos, no conseguiré llegar a la fecha límite.

—¡Como si eso pudiera importarme!

—Bueno, bueno. Para empezar, pensaba que lo harías para poder mantenerme durante mis últimos años...

—¡No pienso sacrificarme para mantenerte!

—... eres una chica muy egoísta.

Pero será... maldito viejo...

—¡En cualquier caso, ya que antes dijiste que cooperarías, te haré mantener tu palabra! —dijo el anciano, poniéndose de pie.

Yo también me levanté. ¡Las dos miradas chocaron y echaron chispas!

—¡En ese caso habrá que usar la fuerza!

—¡Ha! ¡¿Crees que puedes vencerme?!

—¡El poder de la experiencia está conmigo!

—¡Vamos!

—¡Adelante, muchacha!

GUAAAAH

¡Pero en ese momento, la puerta del estudio explotó! ¡En el centro del humo se encontraba una única figura!

—¡Ohohohohoho! ¡Por fin te he encontrado, Lina Inverse!

—Por... ¡por fin has llegado, hechicera pervertida! —dije, dando involuntariamente un paso atrás.

El traje, como solía pasar, desafiaba la caída de la nieve.

Cómo no, ¡era Naga la Serpiente! Es una hechicera que decía ser mi rival, aunque últimamente se limitaba a seguirme como mierda de pez dorado.

—¡¿A... a quién estás llamando eso?!

—¡Pues a ti! ¿A quién si no? En cualquier caso éste no es el momento para eso. ¡Has llegado justo a tiempo, Naga!

—Mira que dejarme abandonada en lo más profundo de la cueva... ¿y ahora qué?

—¡Eso no importa! ¡Este viejo es un hechicero malvado! ¡Así que le derrotaremos!

—¡Ya veo!

Mi corta explicación logró convencerla, y nos giramos para encarar al viejo Diol-san.

—¿Cómo que soy un hechicero malvado? —dijo como si la cosa no fuese con él. Golpeó con la mano abierta el escritorio, agarrando el dibujo de su proyecto. —¡Tan solo quiero hacer algo como esto, así que por favor decidme si me vais a ayudar!

—¡¿Cómo que tan solo?!

—Es... es hermoso... ♥

......

—... ¿eh? —apenas pudimos decir tanto el viejo como yo.

Naga estaba mirando el proyecto con ojos vidriosos. ¡Maldita sea! ¡La falta de sentido de Naga no se limitaba a sus ropas!

Se acercó al viejo y le estrechó la mano.

—Fu. En ese caso, déjame ayudarte.

... oye...

—¡Espera, Naga! ¡¿Qué quieres decir?!

—Pues que... es una buena idea. ¿Por qué te niegas?

—Pero... ¡¿cómo va a ser una buena idea?! ¡Este viejo quiere construir esta cosa usándome a mí!

—Está bien. Te hará más alta.

—¡No lo mires desde esa perspectiva! ¡¿Quién querría convertirse en una quimera tan fea?!

—Fu. Aún eres una niña, Lina. —dijo mientras se tocaba el pelo. —¿Cómo puedes no entender la belleza de este diseño tan hermosamente diseñado?

—No, pues... lo mío no es el diseño...—dijo el viejo algo confundido.

—¡Naga! ¡¿Pero tú de qué lado estás?!

—¡Fu! ¿Lo has olvidado, Lina? ¡Soy tu mayor enemiga!

—¡Aaaaah! ¡No te conviertas de repente en mi rival cuando te venga en gana!

—Es rudo decir que es cuando me viene en gana. Más bien es cuando siento que debo hacerlo.

¿acaso hay diferencia?

—¡En cualquier caso, no tengo intención de convertirme en algo horrible! Si te gusta tanto, ¿por qué no te conviertes tú misma en quimera?

Al escuchar mis palabras, Naga dio una palmada y miró al viejo con ojos suplicantes.

... oye... lo había dicho sin pensarlo, pero si esto resulta en que se acabe convirtiendo en una súper quimera, el nivel de indignación que causará en la ciudadanía sería aún peor.

El viejo lo estuvo pensando durante un momento, tras lo que negó con la cabeza.

—No, para nada. Sería un desperdicio. No se puede desaprovechar unos pechos tan bonitos.

¡¿es que no te importan mis pechos?!

Hubiera querido preguntárselo, pero si se le ocurría asentir con la cabeza, no me dejaría en buena posición.

En cualquier caso, lo que tocaba ahora era escapar. Poco a poco me fui dirigiendo hacia la puerta. Desgraciadamente, Naga se había dado cuenta y se colocó frente a la puerta.

—¡Ohohohoho! ¡No podrás escapar, Lina!

GUH

Di un gran salto hacia atrás, encaré la pared y liberé el hechizo que había conjurado pensando que esto podría ocurrir.

—¡Dam Brass!

El muro colapsó con un estruendo. Sin pensarlo, pasé al otro lado del agujero. A este lado había un laboratorio bastante grande. Vitrinas de diferentes tamaños se alineaban a los lados, y un tercio de ellas estaban llenas de misteriosas quimeras. Y... había alguien al fondo de la habitación. De unos treinta años, parecía ser un hechicero y tenía las manos llenas de documentos y pergaminos.

—¡Ma... maldito!

El viejo Diol-san me había seguido, y estaba con los ojos muy abiertos apuntando al hombre.

—¡Gyuran! ¡¿Qué haces aquí!... ¡Claro! ¡Has venido planeando robar mi investigación!

—¿Le conoces? —preguntó Naga, con una gota de sudor en la frente.

—¡Te lo dije antes! ¡Es un tipo joven con una gran cara que solo sabe hacer quimeras aburridas!

Viejo, Naga no estaba antes cuando lo contaste.

Imagino que el tipo éste se coló mientras no había nadie para buscar por todos lados, y no le quedó otra que esconderse cuando el viejo me trajo aquí.

—¡Fuhahahahaha! ¡Me habéis descubierto! Ciertamente, las quimeras que he creado hasta ahora no son tan buenas como las tuyas. ¡Peeeeero! ¡Si tuviera tus conocimientos y la tecnología que tienes, crearía algo aún más poderoso!

—Es decir, “plagiando”.

—¡Por favor no digas eso! —protestó Gyuran ante mis palabras. —Y bueno, ¡será mejor que me marche!

—¡Hyohohohoho! ¡Idiota! ¿Crees que vas a poder escapar?

—¡Claro que lo haré! —dijo, tirando de un trozo de cuerda que a saber cómo estaba escondiendo.

PUM

Las vitrinas de cristal de una de las filas se inclinaron y acabaron cayendo con gran estruendo.

—¡Guooooorgh!

KRIS

Trozos de cristal salían volando por todos lados.

Seguramente Gyuran había atado una cuerda a las vitrinas. Al tirar, las lanzó todas al suelo.

—¡Fuhahahahaha! ¡Adios! —rió Gyuran mientras se marchaba por una puerta trasera.

—¡Será...! ¡Id tras él!

Algunas sombras se interponían ante los tres en la persecución.

¡Las quimeras que estaban dormidas en las vitrinas!

—¡Aaaaaah! ¡Mis bonitas quimeras!

... ¿cree que... cosas como ésas son... bonitas?

—¡Diol-san! ¡Haz algo al respecto!

—¡No puedo! —dijo con tono asustado. —¡Éstas aún no han sido completadas! ¡Aún no aceptan mis órdenes!

—¡¿Eeeeeh?!

Puede que su fuerza individual no fuese mucho, pero había más de diez. No podía usar un hechizo potente en la habitación para atacarlas indiscriminadamente, pero si las atacase una a una, Gyuran se escaparía fácilmente.

—¡Ohohohoho! ¡Déjamelo a mí! —dijo Naga.

—¡Oye! ¡No se te ocurra volver a invocar a un golem o cargártelas a todas con un gran hechizo!

—¡Fu! ¡Hasta yo puedo darme cuenta de la situación!

—¡No dejaré que hagáis daño a mis bonitas quimeras!

Otra vez el viejo siendo egoísta.

—¡Lo sé! —dijo Naga y comenzó a conjurar un hechizo.

Vaya. No esperaba esto.

—¡Sleeping!

Si es que a veces Naga...

..........

 

..........

Cuando despertamos ya era la mañana siguiente.

—Gyuran acabó escapando por esto. —le dije a Diol-san mientras ataba a las quimeras, que aún estaban dormidas.

Por cierto, Naga estaba también aún dormida.

... si no nos hubiera puesto a dormir, todo esto se habría solucionado ya.

—No hay de qué preocuparse. Sé dónde se encuentra su casa. Aunque estuviera pensando abandonar la ciudad, estoy seguro que aún le llevaría mucho tiempo.

—En cualquier caso, no podemos permitirnos el lujo de tomárnoslo con calma. Podría deshacerse de los documentos robados para no dejar atrás pruebas.

—No tendría mucho sentido hacer eso.

—Claro que lo tiene. Imagina que pasaría si dijera “no pudo crear la quimera que prometió, así que me robó mi investigación”.

—Ya... ya veo... lo entiendo. ¡Es información! Y... ¿qué hay de la chica? —preguntó mirando a Naga.

—Por supuesto la dejaremos atrás. —dije sin más.

—Pero será mejor cuantos más seamos...

—Ya has visto de lo que es capaz. ¿De verdad quieres que complique aún más la situación?

—... es verdad. ¡Vamos!

De alguna manera lo entendió.

 

Quisiera dejar claro que, por supuesto, no me había olvidado de todo el asunto del “temible proyecto de la súper quimera”. Todo era parte de mi calculado plan “esperar que a este paso Gyuran acabe siendo el villano e ignorar todo el asunto de las quimeras”.

 

Una casa se encontraba tras la niebla mañanera que aún tenía que disiparse. La casa de Gyuran se encontraba a las afueras de la ciudad, junto a un lago. El lago tenía una atmósfera inquietante, con grandes y escarpadas rocas sobresaliendo de la superficie del agua. Desconozco la razón, pero no había ninguna otra casa cerca.

—Aquí podré usar mis hechizos más impactantes.

—No, prefiero no que no lo hagas. Tenemos que recuperar los documentos robados y ponerlos a salvo—dijo Diol-san egoístamente al escucharme murmurar.

—Bueno, lo haré lo mejor que pueda... aunque depende de la actitud de mi oponente. En cualquier caso...

—¡Fuhahahahaha!

Mis palabras fueron interrumpidas por una repentina carcajada.

—¡Así que has venido, Diol!

La gigantesca cara de Gyuran apareció delante de nosotros.

—¡¡Aaaaaaaaah!!

El viejo se desmayó. Aunque es comprensible. La cara, del tamaño de la casa y balanceándose, nos estaba hablando. Además, no es que pudiera decirse que Gyuran fuese guapo.

A primera vista podría parecer un ectoplasma, pero no era ningún tipo de técnica mágica. Era simplemente una combinación de espejos y lentes de cristal para proyectar una imagen en neblina mañanera. La voz seguramente estaba siendo transmitida a través de un tubo acústico o algo parecido.

Cuando era pequeña solía utilizar mucho este truco. Lo utilizaba para proyectar en un lugar la escena de mi hermana tomándose un baño, y dejar que los chicos de los vecinos la miraran por un precio. Una broma inocente de juventud.

... hasta que, un día, mi hermana se enteró...

No, basta. No quiero tener que recordar aquello.

La cara de Gyuran seguía hablando, sin importarle mi momento de rememorar el pasado o el hecho de que el viejo se había desmayado.

—¡Me has hecho esperar mucho! ¡Dejaste pasar toda la noche y me has atacado cuando ya estoy cansado de esperar! ¡Antes de nada, déjame felicitarte por tu estrategia!

... parecía haber cierto malentendido, pero si se hiciera pública la verdad, ambos lados tendrían que perder.

—¡Aquí está lo que buscáis! Pero, ¿seréis capaces de llegar a salvo? ¡Espero que al menos lo intentéis! ¡Fuhahahaha!

Como era de esperar la cara de Gyuran desapareció, dejando atrás su carcajada.

—¡Cuidado! ¡Está planeando algo!

—¡Lo sé! —respondí, y empecé a caminar. Pero...

Antes de que pudiera dar unos pasos, me detuve.

—¿Qué ocurre?

—Algo... ¡se acerca!

Una sombra negra apareció tras la neblina mañanera.

—¡¿Ésa es su quimera?! —dijo Diol-san.

Un gigante, podría decirse. Todo su cuerpo estaba cubierto de un grueso pelaje negro y tenía el tamaño de un carruaje de caballos. No sé en qué animal estaría basado, pero probablemente sería una mezcla de diez o más. Se había convertido en una cosa que no se parecía a ningún otro animal.

—¡Idiota! ¡Combinar tantos a la vez no siempre es mejor! ¡Puedes pensar que has combinado todas sus propiedades, pero mis ojos no me engañan! ¡Se ve claramente que no hay armonía!

—¡Era de esperar de un fanático de las quimeras!

—... dicho eso, ¡la composición desde la nuca hasta la espalda es impecable! Qué puedo decir, ¡es tan atractivo! Hyohoho...

Parecía estar incluso babeando.

... viejo...

—En cualquier caso, ¡se erguirá para atacarte con las patas delanteras! ¡En ese momento, atácale en las patas traseras!

—¡Entendido! —dije y comencé a conjurar un hechizo.

La quimera soltó un rugido amenazante y se irguió, levantando sus patas delanteras.

—¡Ahora!

—¡Drag Slave!

KABOOOOM

 

—Bueno, pues ya estaría.

—¡Te dije que le apuntaras a las patas!

—¡Eso no importa! ¡He derrotado a mi enemigo correctamente!

—¡De eso nada! ¡Es un sin sentido! ¡No hay perdón! ¡No apruebo esa política de que solo importa si al final todo sale bien! ¡El proceso intermedio también es importante! ¿Lo entiendes?

—Lo... ¡lo entiendo! ¡Lo entiendo, deja de estrangularme...!

—Si es que... los jóvenes de hoy en día...

—¡Aaaah! ¡Mientras estábamos con la tontería, ha venido otro! Diol-san, ¿cuál será su debilidad?

—Pues éste... ¡ah, claro! ¡Tiene un estómago delicado!

—Ya veo... ¡¿y qué quieres que haga con eso?!

—Argh... solo era una broma... ¡te daré la verdadera respuesta, no me aprietes tanto!

... maldita sea... los viejos de hoy en día...

 

Sea como sea, los dos fueron acercándose a la casa de Gyuran, derrotando a una quimera tras otra. Y entonces...

—¡Fuhahahahaha! ¡Habéis logrado llegar hasta aquí! ¡Pero eso es todo!

¡El propio Gyuran estaba delante de nosotros!

—¡No os dejaré avanzar más! ¡No puedo dejaros destrozarme la casa!

... de nuevo una línea egoísta...

—¡Por fin apareces! ¡Ladrón! ¡Pero todas tus quimeras han sido derrotadas, estás acabado! ¡Como tus ideas!

—¡Fu! ¡No creas que estoy acabado por haber derrotado a mis quimeras! ¡Ahora te mostraré mi otro poder!

—¡¿Cómo que tu otro poder?!

—¡Así es! ¡Date cuenta! ¡Mi hechizo ofensivo más poderoso, Burst Flare!

¡¿de verdad este tipo puede usar ese hechizo?!

Es el hechizo más poderoso de magia de fuego, con un poder diez veces el del Fireball. Una bola de luz se genera en el espacio objetivo, y en un momento unas lenguas de fuego pálido explotan. Una técnica que fácilmente podría derretir a un golem de piedra.

—¡Entérate! ¡Ha sido una estupidez desafiarme! ¡Arde hasta los huesos!

—¡Dill Brand!

BOOOOM

—... e... eso es trampa...—gruñió Gyuran con espasmos en el suelo. Y no se detuvo ahí. —Me... me atacaste cuando aún estaba hablando... eres una chica sin estética, ni moralidad, ni pecho, ni...

—¡Mega Brand!

BOOOOOOOM

 

—... lo siento... me he portado mal...

Es bueno que lo haya entendido.

—... era mentira, ¡Aqua Breath!

—¡¿Quéee?!

Gyuran, que a saber cómo aún le quedaría algo de aguante, conjuró un hechizo que le permitía respirar bajo el agua, y saltó al lago.

—¡Maldita sea!

Las aguas del lago no eran transparentes. Incluso ya era imposible ver la sombra del hechicero. Apenas quedaban unas ondas en la superficie del agua. Podría haber una manera de crear olas grandes, pero apenas tendrían efecto en el fondo del lago.

—Se ha escapado...—gruñó Diol-san frustrado. —Bueno, por ahora su ambición ha terminado. Todo lo que queda es entrar en la casa, recuperar los documentos y volver a casa para seguir con el plan de la súper quimera.

¡Aaaaaah! ¡Aún se acuerda de eso!

... necesito acabar con todo este sitio... ¡ya sé!

—¡Qué ingenuo! —grité, levantando el dedo medio y haciendo una peineta. —¡No vamos a dejar pasar esta oportunidad! ¡Si se lo dejamos pasar, volverá a intentarlo más adelante! ¡Así que tenemos que hacernos cargo de él por completo! ¡Son las leyes de la guerra!

—Lo... lo entiendo, pero... no seremos capaces de encontrarle.

—No pasa nada. ¡Déjamelo a mí! —dije y conjuré un hechizo. —¡Dam Brass!

BOOM

Una de las grandes rocas que sobresalían del agua reventó al impactarle mi hechizo.

—Oye... ¿qué estás intentando hacer con esas rocas...?

—Pues justo eso es lo que estaba intentando hacer.

Señalé con un dedo la fea figura de Gyuran, que se encontraba flotando junto con algunos peces al haber sido golpeado por la onda de choque al caer la roca.

 

—Era de esperar de Lina-san. Eres tan buena como dicen. —me dijo Diol-san al tiempo que atábamos a Gyuran, al que no le quedaba aguante para resistirse.

—Hehe. Pues claro.

—Después de todo, ¡eres la persona perfecta para convertirte en mi súper quimera!

—¡Que no! ¡Eres muy persistente! ¡Ya te he dicho que quería!

—Pero, ¡¿qué es lo que no te gusta?!

—¡Todo! ¡Absolutamente todo! Y para empezar, siendo el primer prototipo, no tendrías que usarme a mí...

Tras decir eso, de repente pensé en algo. Diol-san pareció darse cuenta y también dirigió su mirada a...

—Ya entiendo.

En apenas un instante, el viejo se había agachado.

—... oye, Gyuran, tú puedes usar magia ofensiva, ¿verdad...?

Tras estas palabras, se escuchó una inquietante risa.

 

Poco después...

Ayudé al viejo a recuperar sus documentos, con lo que me dio la recompensa prometida, tras lo que le até y lo entregué junto con Gyuran a las autoridades, llevándome una recompensa. Por mucha pureza con la que pretendiera realizar su investigación, no podía dejar suelto a un viejo tan peligroso.

Y así es como se acabó el incidente.

Aunque hay una cosa que me preocupa. Desde entonces, Naga ha estado ocupada investigando sobre quimeras.

Espero que, de repente, no me diga que tiene intención de remodelarme...

El terror de la quimera - FIN

 

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