Lost Slayers
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atogaki
#4 - El desafío de Naga
Slayers Special #1 - El príncipe de Saillune

A continuación podréis encontrar la traducción al español del cuarto capítulo de la primera novela de la saga Slayers Special, ナーガの挑戦 (Naga no chousen), en el que Lina se encuentra por primera vez con Naga, y tiene lugar su primer enfrentamiento.

La traducción está hecha directamente desde el japonés, usando como base los scans de la propia novela y utilizando para las imágenes todos los scans disponibles, tanto de su publicación original en la Dragon Magazine de Agosto de 1990, así como su posterior recopilación en novela, tanto en edición física como digital.

Traducción, adaptación y revisión: shansito
para Lost Slayershttps://www.lost-slayers.net

Todo lo perteneciente a Slayers es © Hajime Kanzaka, Rui Araizumi, Kadokawa Shoten y otros, según proceda.

 

El desafío de Naga

Era una noche como otra cualquiera, pero...

Estaba volviendo a la posada para tomar la cena, cuando de repente, la posada quedó cubierta de llamas.

—¡¡Aaaaaaah!! —grité, estando paralizada ante lo que estaba viendo.

Ni mucho menos era un asunto de broma. En el centro de esas llamas se encontraba todo mi equipo. Lo de los demás no me importa, ¡pero eran mis cosas! ¡Entre las que se encontraban diversos objetos mágicos y joyas de varios tamaños! No es poca cosa, tenía más que suficiente para poder comprar toda esta ciudad.

Maldita sea... ¡¡maldita sea!! ¡¿Cómo ha podido pasar esto?!

Junto al incendio se estaba reuniendo una gran multitud. Muchos se encargaban de pasarse cubos de agua y echarlos a las llamas, y algunos hechiceros usaron conjuntamente el Extball contra el fuego, aunque no estaba dando mucho resultado.

—¡Allí hay alguien! —gritó una persona.

—¡Aún queda alguien allí!

Dirigí la mirada hacia el interior de las llamas. Y allí...

En la tercera planta, en un balcón donde no habían llegado aún las llamas, había una figura femenina en posición majestuosa. Pelo largo y negro. Era bastante hermosa, y se le notaba una mirada inteligente en sus profundos ojos. Pero... ¡Llevaba un collar con una pequeña calavera colgando del cuello! ¡Y un brillante traje que apenas si le cubría las caderas y el pecho! Y para rematar, ¡una capa negra ondeando en el cálido aire!

Un atuendo típico de “hechicera malvada” que era popular hace cientos de años... y que, en cuanto llega el invierno, confiere una certeza absoluta a cogerse un resfriado.

¡Menudo sentido del estilo!

... aunque lo cierto es que no es la primera persona que conozco con un estilo así.

Ugh.

La chica me miró fijamente.

... ugh, no me digas que...

—¡Lina Inverse! —gritó de repente con una voz que se escuchó por encima del estruendo del incendio, apuntándome con un dedo.

¡Aaaah, lo sabía!

Se escuchaba a la multitud murmurar.

—¿Cómo? ¿Quién es ésa? —dije mirando de un lado a otro, pretendiendo no saber nada.

—¡Sí, tú! ¡No mires a los lados! ¡Tú! ¡La hechicera enana de pelo castaño y capa negra!

—¡¿Perdona?! ¡¿Cómo que enana?! —grité.

Los ojos de toda la multitud se centraron en mí.

¡Maldita sea!

Llegados a ese punto, no me quedaba otra que dejar de fingir. La miré directamente.

—¡¿Qué es lo que quieres?!

—¡Buena pregunta! ¡Lo que quiero es que tu leyenda como la “invencible Rey Demonio” termine hoy! ¡Y lo hará por mi mano, la de Naga la serpiente!

Re... Rey Demonio...

¡¿Qué es eso de llamarme así?! ¡¿Qué demonios pasa?!

Aaah... la multitud se ha quedado anonadada...

Lo cierto es que me he hecho un nombre entre los hechiceros más conocidos. Vivo una vida muy modesta, acabando con grupos de bandidos allá por donde paso para conseguir algo de dinero para viajar, pero por alguna razón, antes de que me diese cuenta, se me había puesto la etiqueta de ser brutal e invencible... Pero cuando la gente oye esos rumores de alguien que es muy fuerte, por algún motivo deciden buscar a esa persona y decirle algo así como “¡te derrotaré y así me haré famoso!”. Lo cierto es que de cuando en cuando me he tenido que enfrentar a gente así. Bueno, supongo que esta Naga es una de estas personas...

—Por ahora, a modo de saludo, he convertido todo tu equipaje en cenizas junto con esta posada. Ohohohoho. ¿Y bien? ¿Qué dices?

—Ahahaha... así que has sido tú...

Me dolían ambas sienes.

—¡Pagaré el resentimiento de mi equipaje contigo!

—¡Inténtalo si puedes!

—¡Muy bien! ¡Acepto tu desafío! ¡Baja ahora mismo!

Y tan pronto como dije eso... desapareció la sonrisa de su rostro. Comenzó a mirar de un lado a otro mientras murmuraba algo... será que... no habrá pensando en cómo bajar... No es algo que se vea muy a menudo. Alguien que solo piense en el efecto que cause su aparición, pero no en las consecuencias.

—¡Kyaaaaaa! ¡Que alguien me ayude! —gritó Naga.

—¡Aaargh! ¡Idiota!

La ira me pudo y lancé un Flare Arrow, que atravesó el suelo del balcón donde Naga se encontraba mirando de un lado a otro. En apenas un instante el fuego se extendió y su figura desapareció en las llamas. Y así llega el fin de la auto-proclamada “Naga la serpiente”, cuya verdadera identidad quedaría desconocida.

—Querido equipaje, te he vengado. —dije, haciendo el signo de la victoria hacia el cielo.

Pero entonces... ¡noté a mi alrededor una sed asesina!

—... oye...

Antes de que me diese cuenta, uno de los hombres que me había rodeado se me acercó con una expresión sombría. No puede ser... esta gente...

—¿En qué estás pensando usando hechizos de fuego? ¡La gente ya lo está pasando lo bastante mal!

¡Eran los bomberos que estaban apagando el fuego!

—Yo... bueno... hehehe—dije, riéndome y poniendo una mano en mi cabeza.

La gente me miraba cada vez más seriamente. Supongo que no era bastante con reír un poco para que todo quedase en nada.

Y entonces...

—Ehe... ehehehe ♥ lo siento ♥. —dije, intentando poner una pose de joven chica inocente.

Como era de esperar, su mirada siguió siendo fría. Menudo problema...

—Ahaha... hahaha... ¡Ray Wing!

¡Con mi hechizo salí volando sobre sus cabezas a toda prisa en dirección al oeste!

—¡Oye! ¡No salgas huyendo! —escuché a alguien gritar.

Mi técnica secreta, ¡eludir la responsabilidad!

Niños, no lo hagáis en casa.

 

—¡Ohohohoho! ¡Nos encontramos de nuevo, Lina Inverse!

Me la volví a encontrar en el camino en una ciudad costera.

Había una placentera brisa marina. El sol era cálido. Ya casi estábamos en verano.

De normal me encontraría sudando un poco, pero había utilizado un hechizo de frío en la capa para estar más a gusto.
Así tal cual me la encontré, envuelta totalmente en vendas y escayolas, estando de pie bajo la sombra de un árbol junto al camino, apoyándose en un par de bastones que tenía en ambas manos.

No es que estuviese así vestida porque quisiera, pero lo cierto es que era solo verla y ya notar el calor que debía estar pasando.

Por supuesto, me detuve. Al escuchar ese “nos encontramos de nuevo” supuse que debía ser alguien que conociese, pero no podía reconocerla con tanto vendaje. Aunque por la voz supuse que era una mujer...

—¿Quién eres?

Se escuchaba el sonido de las olas rompiendo.

—... fu...—soltó una pequeña risa tras una breve pausa.

Intentó señalarme con un dedo, pero perdió el equilibrio y tuvo que detenerse enseguida.

... creo que esto de dar prioridad a la actuación ante cualquier otra cosa me suena...

—Eres buena haciéndote la despistada, señorita. ¡Pero estoy segura que no me has olvidado! ¡Tu gran y máxima rival en esta vida, Naga la serpiente!

.................

—... ¿quién? —dije, ladeando la cabeza.

Se escuchaba el sonido de las olas rompiendo.

Por supuesto estaba bromeando. Naga la serpiente. No se olvida fácilmente a alguien que acaba cubierta por unas llamas que ella misma ha creado. Será una historia divertida que contarle a mi hermana cuando vuelva a casa. Pero... ¿aún seguía viva? Y no sé cómo lo había hecho para adelantarme, eso es trabajar duro. En cualquier caso, ¡no recuerdo haber aceptado que fuese mi rival! De todos modos la broma desde luego le había afectado a Naga. Tehehe. Estaba tan rígida que no podía ni crisparse. Interesante... era mejor seguirle por el momento el juego.

No fue hasta más tarde, tras almorzar, que finalmente consiguió liberarse de su estado actual. Parece que tenía algún tipo de conflicto interno.

—En este punto no importa ni quién soy ni si me recuerdas. Lo importante es que vaya a derrotarte y ganarme el título de “invicta”. ¡Eso es lo único que importa!

... ya entiendo, así que se trataba de eso...

—¡Vamos!

En cuanto lo dijo, empezó a recitar un hechizo. Y ese hechizo era... ¡el Dynast Breath! Estaba segura que era, pero... ¿no requería un gesto?

No hay necesidad de hacer ningún gesto para hechizos básicos o menores, como con Fireball. En la Asociación de Hechiceros te enseñan los gestos concretos que hay que utilizar para poder amplificar el poder de los hechizos. Si no te importa que un hechizo pueda perder parte de su poder, en casos extremos incluso podrían ser utilizados estando tumbado en una cama. Pero esto cambia bastante cuando se trata de hechizos poderosos que nadie te enseña a usar. No son necesarios en todos, pero por regla general, algunos gestos tienen que ser hechos. Y diría que este hechizo es precisamente uno de esos...

Durmiendo bajo la tierra, dinasta que tiene el alma hela...

En ese momento Naga se detuvo. Como me esperaba... ése era el momento que requería el gesto. Intentó desesperadamente levantar la mano derecha, pero perdió el equilibrio y se tambaleó.

... alma he... hela... helada...

Oh, venga. Sin más me di la vuelta.

Seguía intentando moverse de cierta manera, pero no podía por todas las vendas y escayolas que tenía. Entonces, se detuvo.

¿Oh?

Y de nuevo, volvió a moverse... de alguna manera estaba intentando librarse de sus ataduras.

... ¡no hay manera de que acabe reconociéndola como mi rival!

De nuevo, Naga se tropezó.

—Lina-chan, ayúdame...

¡Oh, venga! ¿Qué es esa vocecilla que le salió? Me duele la cabeza...

Igual tendría que haberme marchado, pero si se acababa muriendo de sed por no poder moverse (vaya cucaracha...) me sentiría mal por la noche y no podría dormir. A pesar de lo que le hizo a mi equipaje, tuve que forzarme a olvidarlo. Ya me había encargado de cuatro grupos de bandidos y les había dejado irrecuperables, me había ayudado a sentirme más relajada y liberar estrés, así que me lo podía permitir.

—Supongo que no me queda otra...

La ayudé a ponerse en pie y le devolví uno de los bastones para sujetarse.

—Fufufufu...—empezó a reírse Naga. —¡Ohohohoho, aún eres muy inocente, Lina Inverse, mostrándole piedad a un enemigo!

Pero... será...

—¡Esta vez te mostraré mi verdadero poder! —dijo y comenzó a conjurar un hechizo. Esta vez, me imaginaba, uno que no requería gestos.

Aunque me da la sensación de que ya he “visto su verdadero poder”... es tan simplona...

POM

Le di una patada a uno de sus bastones.

POM

Naga cayó fácilmente.

No tenía ninguna conciencia de la situación en la que se encontraba. No dejaba de intentar levantarse una y otra vez. Como compañera hechicera, tal nivel de patetismo hizo que me salieran lágrimas.

El viento soplaba. Naga dejó de moverse.

—Lina-chan, ayúdame...

—¡Se acabó!

Me marché, dejándola hablando detrás de mí, mientras me dirigía a la siguiente posta. Y éste fue el final de la auto-proclamada hechicera Naga la serpiente.

O eso me hubiera gustado decir...

 

—¡Ohohohohoho! ¡Nos encontramos de nuevo, Lina Inverse!

Ugh. Escupí el jugo de Panon que había comprado en un puesto.

—Qué asco...—dijo Naga frunciendo el ceño.

—¡Cállate! ¡¿De quién te crees que es la culpa?!

¡Aaaaaah, había sobrevivido! Habían pasado diez días desde entonces, me encontraba en otra cierta ciudad cuando me la encontré por tercera vez. En mitad de la calle, al mediodía, esta chica tan poco tapada estaba riéndose ruidosamente. No era difícil imaginar las miradas de los viandantes.

—¡O... oye, un momento! Aparte de todo, ¡no me hables así en mitad de la calle! —le susurré sonrojándome.

¿Qué clase de espectáculo es éste?

¡Qué sexy es esa chica!

¡Quítatelo todo!

Naga tenía una sonrisa de satisfacción, ignorando las habladurías de la multitud. Será que... no se estará dando cuenta de lo que están diciendo...

—Vaya, ¿tienes miedo, señorita? Antes hiciste un buen trabajo... pero ahora mis heridas están completamente curadas, ¡no podrás volver a utilizar contra mí esos trucos sucios!

Ugh, basta ya... no me quiero ver involucrada en esto. Me dan ganas de llorar. ¡¿Es que no quedan enemigos decentes?!

¡De acuerdo! ¡Lo he decidido, me voy a encargar de esta persona para cortar esta relación aquí y ahora!

... no es que me apeteciera luchar seriamente...

—De acuerdo. Vamos. Solucionemos esto.

—Vaya...—dijo Naga, entrecerrando los ojos. En ese momento me pareció la mirada de una serpiente. —Parece que ya has tomado una decisión.

No es que lo hubiera decidido, era lo que era.

Las dos nos encaramos. Sin duda alguna, esta persona es más tonta que un pepino de mar, pero está claro que tiene gran capacidad. El “Dynast Breath”, aunque antes le fallase, no es algo que pueda usar cualquiera. No podía permitirme tomarla a la ligera. En ese momento... escuché susurros viniendo de la multitud.

¿Esas chicas son amigas?

Qué pena... aún es muy joven.

Me pregunto qué clase de educación habrá tenido.

.........

Me sonrrojé. No creía poder perder por falta de fuerza, sino porque me diera demasiada vergüenza.

—A las afueras de la ciudad, a la puesta de sol... ¿te parece bien? —dije deprisa. Así al menos no habría gente alrededor, y aunque Naga siguiera portándose de esa manera, no habría nadie para verlo... no sería mucho, pero al menos sería mejor que estar con tanta gente delante.

—Da igual cómo lo digas, parece que tienes miedo de enfrentarte a mí...—resopló Naga.

Lo cierto era que, en cierto sentido, sí que era terrorífico enfrentarme a alguien así...

—Vas a salir huyendo ahora, ¿no?

Lo cierto era que lo pensé por un instante. Pero en ese caso, estoy segura que en apenas unos días me la encontraría de nuevo.

—¡Las cosas no saldrán así! ¡Lo solventaremos aquí y ahora! —dijo, y empezó a conjurar un hechizo... ¡el Freeze Arrow!

—¡O... oye, espera!

—¡Silencio!

Docenas de flechas de hielo aparecieron delante de Naga.

La multitud huyó, presa del pánico. Se oían estruendos y gritos, puestos callejeros colapsando, niños llorando. Pobres vecinos.

El hechizo es el opuesto al “Flare Arrow”, aunque su apariencia y capacidad intimidante no es ni mucho menos la misma. Es capaz de generar un aire helado a los que golpee directamente, pudiendo llegar a paralizar los miembros, e incluso el cuerpo entero, que puede acabar congelando al completo.

¡No había tiempo de usar un contra-hechizo! Saqué la espada del cinto y eché a correr.

—¡No escaparás! —dijo, lanzando el "Freeze Arrow".

La mayoría de las flechas volaron en todas direcciones, golpeando los puestos de comida, o simplemente contra el suelo y generando columnas de hielo. Pero algunas vinieron en mi dirección. Con la espada logré repeler unas que no pude esquivar. Las flechas de hielo se deshicieron en copos de nieve que se derritieron en el aire veraniego. A través del mango de la espada el frío se transmitía a la palma de mi mano. El cuero que cubría el mango y mis guantes eran bastante buenos, si no, hubiera acabado con la piel de la palma de la mano pegada al mango debido al frío.

—¡Ohohohoho! ¡Ohohohohohoho! ¿Qué pasa, señorita? ¡No conseguirás nada solo huyendo!

Naga siguió lanzando más veces el "Freeze Arrow" indiscriminadamente.

¡Tenía que estar bromeando!

Es fácil contra-atacar con hechizos de “Fuego”, pero la gente de la ciudad podría acabar involucrada. Ya había aprendido eso la primera vez que me encontré con Naga en la otra ciudad. Qué mal... No había nada que hacer, mi única opción era atraerla a un lugar donde no hubiese nadie y pelear ahí... así que...

—¡Ah!

Resbalé con el hielo en el suelo y me caí torpemente. ¡Vaya! Seguramente las flechas lanzadas por Naga habían impactado en algún charco del suelo y lo habían congelado...

—¡Ohohohoho! Parece que te has quedado sin suerte. —dijo triunfantemente mientras se acercaba.

Quizás porque estaba tan extasiada por su victoria, Naga era totalmente ajena a la sed de sangre que se estaba formando a su alrededor. Había muchas oportunidades de escapar, pero me resultaba más interesante quedarme y ver qué sucedía. Me quedé echada, mirándola.

—Y así, a partir del día de hoy, cambia el nombre de la hechicera más poderosa. De Lina Inverse, a mí, Nag...

POM

—¡Argh! —de repente dio un grito y cayó al suelo.

Quien había golpeado de repente a Naga en la cabeza con una sandía helada era la Víctima A, un hombre mayor cuyo puesto había quedado congelado.

—¡¿Qué estás haciendo?! —gritó Naga levantando la cabeza... viendo a docenas de personas que habían sido afectadas por su hechizo. —Ah... ah...

Naga comenzó a retroceder.

—¡Eso tendría que decirlo yo! —dijo el hombre mayor, acercándose. —¡Te has cargado mi negocio! ¡¿Qué vas a hacer al respecto?!

Otras víctimas a su alrededor asentían en silencio. Daba miedo.

—Pero...—empezó a decir Naga.

—¡Nada de peros! ¡Trabajarás duro para pagar por todo lo que has destrozado!

—Pero... yo...

Con pinta de casi echarse a llorar, Naga me miró.

Yo no sé nada. Me levanté y me limpié el polvo del pantalón.

—Muchas gracias. Me había metido en problemas al estar persiguiéndome. Sin más, me marcho.

Sonreí y me di la vuelta, marchándose antes de dar tiempo a nadie a decir nada.

—¿Y bien? ¡Sí, tú! ¡Ponte a trabajar! Empezando con...

—¡Aaaah! ¡Está bien...!

Abandoné la ciudad rápidamente, con los gritos de Naga a mis espaldas. Me pregunto si me la volveré a encontrar otra vez...

 

—¡Ohohohoho, nos encontramos de nuevo, Naga la serpiente! ¡Esta vez, por fin, saldaremos cuentas!

Cuarto encuentro con Naga la serpiente. En cuanto me la encontré, le solté eso. Naga se quedó con la boca abierta al haberle quitado su frase.

Nos encontramos en un bosque cercano a una pequeña aldea. Aunque causásemos un alboroto, prácticamente no había riesgo de causar problemas a otros.

—Fufu...

Cuando se recobró, fanfarroneó y resopló.

—Sí. Eso es exactamente lo que quería decir. ¡Conseguiste escapar las tres veces anteriores, pero esta vez no te funcionará!

... ¿cómo que “escapar”?... lo que tiene una que oír...

—Pero... ¿has conseguido pagar por todo lo que destrozaste en aquella ciudad? Lo cierto es que me has alcanzado muy rápido...—dije.

—Ah, eso. Por supuesto que lo pagué todo. Cogí algunas naranjas, las congelé con magia de hielo y se vendieron como sorbetes, ¡fue muy fácil!

—¡Vaya, ya lo entiendo! ¡Muy inteligente!

Lo cierto es que estaba impresionada.

—Seguro que se venderá bien... mmm, ¡tienes buena visión!

—No es nada...—dijo Naga algo incómoda.

Lo cierto es que en mi casa somos mercaderes. Desde pequeña se me ha instruido en un espíritu mercantil, quizás es por eso que siempre me estoy fijando en posibilidades comerciales.

—Lo intentaré la próxima vez. Bueno, hazme saber si se te ocurren otras ideas comerciales. —dije, saludándola con la mano y dándome la vuelta.

—Muy bien, entendido. —me respondió moviendo la mano.

.............

No pude contenerme y sonreí.

—¡Espera un momento! ¡Esto no va así!

Ah, parece que se dio cuenta.

—Ah, como era de esperar de Lina Inverse, casi me hace caer en su truco.

—Como era de esperar, no ibas a caer en algo tan simple...

—¡Cállate! ¡En cualquier caso, ha llegado el momento de resolver esto!

Aaah. Suspiré fuertemente.

—Está bien. Entonces...—dije, separando ligeramente las piernas. —Resolvamos esto.

—Heh...—Naga resopló suavemente. Puede que hubiese notado mi "ki".

Ya no había otra solución.

—¡Freeze Arrow!

¡Naga disparó una docena de flechas heladas! Todas ellas salieron disparadas en todas direcciones, repelidas por la barrera de viento que me rodeaba. Su cara se tensó.

—Vaya...

Sonreí.

—Bien, ahora es mi turno... ¡Mega Brand!

—¡Aaaaah!

Salió volando por los aires junto con los cascotes cuando la tierra explotó bajo sus pies. Cayó en plancha contra el suelo.

... no se movía... ¿es éste el final? Será que...

El cuerpo de Naga comenzó a temblar. Vaya, aún está viva. De alguna manera, logró incorporarse y mirarme.

—Heh... nada mal, Lina... como era de esperar de mi rival... ¡pero aún no hemos acabado!

—¡Aaaaaargh! ¡No me vengas con esas, si estás perdiendo! Además, ¡tú eres la que te has auto-proclamado mi rival sin mi permiso!

—¡Ten cuidado con lo que dices!

—¡Pues anda que tú!

—¡Entonces ten esto, Dam Brass!

—¿Qué? ¡Ray Wing!

Cabalgué el viento y salió volando por entre los árboles. Naga, aún tirada en el suelo, había lanzado el hechizo indiscriminadamente. Es una técnica que, si consigue golpear su objetivo, puede destrozar totalmente el cuerpo de una persona. Pero era un hechizo que había lanzado con un gesto poco natural, así que en principio no era algo de lo que preocuparse mucho. Sólo consiguió remover un poco las hojas sueltas y romper la corteza de algunos árboles. Aún así, en mi estado actual no podía lanzar un hechizo de ataque tampoco. Entonces... el ataque de Naga se detuvo.

—... ¿eh?

Aterricé en el suelo y miré a través de unos arbustos a donde Naga se encontraba. Por supuesto debía estar alerta. Podría ser una trampa. Era totalmente posible que en cuanto mirase por los arbustos me cayera encima una mansalva de hechizos de ataque. Y entonces... la vi. Una figura a la que le había caído encima un árbol talado por su propio hechizo.

—Oye, ¿estás viva?

Me agaché junto a ella, que estaba aplastada bajo el árbol. Estaba convulsionando. La toqué con un palo, y consiguió mirarme.

—P... por... por h...

Estaba intentando decir algo con una voz que apenas se la escuchaba por encima de los insectos.

—... ¿qué estás intentando decir? —dije, acercando mi oreja a su boca. Apenas se la escuchaba.

—Por... por hoy será... suficiente y... te dejaré ir...

La golpeé en la cabeza sin pensármelo.

 

—Uuh...

Naga recuperó la consciencia en una cama blanca en la pequeña casa del único herbolario de la aldea.

—¿Estás mejor? —dije, sentada en una silla junto a la cama.

—... ¿Lina?... ¿por... qué? —preguntó con cara perpleja.

Eso me pregunto yo. Cuando perdió la conciencia, la persona a la que había estado persiguiendo y tratando de matar, le salvó la vida. Como para no estar confusa. Bueno, cuando la golpeé en aquel momento dejó de moverse, así que me apresuré a llevarla ahí... pero no es algo que pudiera decirle tal cual.

—Perdí ante ti... por eso te salvé...—dije con voz sombría.

—... ¿eh?

Naga se quedó en blanco.

—... ¿has... perdido?

—Sí... ante tu espíritu de lucha, que te empujaba a seguir peleando a pesar de haber caído...

Lo cierto es que ésa era la frase típica que decía el rival de una famosa historia. No es nada fuera de lo común, pero con lo despistada que estaba no creo que se diese cuenta.

—Eso... eso quiere decir que...

—Así es...—asentí. —Desde ahora, el título de la hechicera más poderosa de la historia te pertenece a ti...

—Lina...

Naga levantó su mano derecha, con los ojos lagrimosos. Agarré su mano fuertemente. Fufufu... bueno...

 

—¡Por fin te encuentro, Naga la serpiente!

Apenas habían pasado unos días tras dejar la aldea cuando me la volví a encontrar. Lo cierto es que había esperado que dejase la aldea para después seguirla.

—¿Li... Lina? —dijo Naga con cara sorprendida, levantándose de la silla del comedor.

Sonreí.

—¡Me robaste la etiqueta de “la más poderosa”, y ahora es momento de recuperarla! ¡Vamos! ¡Pelea conmigo!

La cara de Naga se puso rígida.

—¡O... oye, espera! Es que... ¡yo ya he tenido bastante de eso!

—Fufufufu... ¡no-me-im-por-ta! —le respondí, haciéndole una peineta.

¡Siempre había querido hacer eso! ¡Ser yo la que persigue! Por eso es por lo que le dije que “había perdido”, para crear esta situación.

—¡Aaah! ¡Déjame!

Salió corriendo, y yo persiguiéndola detrás. Ahora, ¡a pasarlo bien!

El desafío de Naga - FIN

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