Lost Slayers
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#5 - La búsqueda de la
pequeña dama

Slayers Special #4 - La conspiración de la Asociación de Hechiceros

A continuación podréis encontrar la traducción al español del quinto capítulo de la cuarta novela de la saga Slayers Special, お子様クエスト (okosama quest).

La traducción está hecha directamente desde el japonés, usando como base los scans de la propia novela y utilizando para las imágenes todos los scans disponibles, tanto de su publicación original en la Dragon Magazine en Septiembre de 1992, así como su posterior recopilación en novela, tanto en edición física como digital.

Traducción, adaptación y revisión: shansito
para Lost Slayershttps://www.lost-slayers.net

Todo lo perteneciente a Slayers es © Hajime Kanzaka, Rui Araizumi, Kadokawa Shoten y otros, según proceda.

Proceso de traducción: 9/29 - 31% en proceso

 

La búsqueda de la pequeña dama

—¡Quieta! ¡Quieta te digo!

—¡De eso nada! ¡Suéltame! ¡Que me sueltes!

Naga y yo acabábamos de llegar a la aldea de Berel cuando oímos el tumulto. Sin poder evitarlo, eché una mirada al lugar de donde provenía el ruído. Y me quedé pasmada. Había cuatro hombres con aspecto de mercenarios que estaban sujetando a una chica por su colgante. Parecía no tener más de cinco o seis años, tenía el pelo muy rubio y la piel muy clara. Llevaba un vestido rosa y un sombrero rojo encajado hasta casi los ojos. Era una chica increíblemente hermosa, por alguna razón me dieron ganas de pellizcarle las mejillas...

—... eso suena a premio...—dijo Naga a mi lado.

—¡Aún es pronto para hablar! ¡Vamos!—dije mientras salía corriendo.

 

—Hola, viajeras.

Tanto Naga como yo nos dimos la vuelta al escuchar la voz, y nos quedamos sin palabras.

Allí se encontraba una hermosura. Aparentaba tener unos veinte años, con larga melena rubia que le llegaba hasta la cadera. Aunque tenía una figura delgada, se ensanchaba donde debía ensancharse. Me daba envidia. Aunque también llevaba un turbante que le cubría casi toda la cabeza y unas ropa muy holgada que no le pegaban nada.

............

Nos quedamos un rato en silencio. No parecía estar dispuesta a decir nada más.

—Esto... ¿necesitas algo? —le pregunté, para no seguir en silencio.

—... ah... sí, así es... pero no... últimamente se me olvidan las cosas... como el otro día, que fui al bosque cercano a recoger leña...

... oye...

Hay mucha gente por ahí que, si se lo permites, te hablarán sin parar saltando de un tema a otro. Y si les sigues la conversación, no terminará nunca.

—Ah, hablemos de eso en otro momento. ¿Puedo ayudarte en algo?

—Ah, sí... es que... tiendo mucho a divagar... estaba el otro día hablando con...

... ¿lo estará haciendo a propósito?

—Fu. ¡Ya veo! —dijo Naga, apuntándole con un dedo. —¡Quieres que seamos tus compañeras de chismes!

—No, no es eso... lo cierto es que mi hija ha desaparecido. —dijo con tono casual.

Un momento. Eso es algo serio.

—Bueno... mejor que estar aquí de pie, vayamos a hablar de esto mientras comemos.

—Está bien, hagamos eso. —asintió.

 

—Bien, ¿y cuál es tu nombre? —le pregunté.

Estábamos en un pequeño restaurante en una esquina de la ciudad. Las tres acabábamos de comernos un menú A.

—... oh, ahora que lo pienso no me he presentado aún. Me llamo Charlene.

—Yo soy Lina.

—Fu. Y yo soy la rival más poderosa y fuerte de Lina Inverse, N...

—Es Naga, la mierda de pez dorado.

—... ¿podrías dejar de decir eso siempre...? —me susurró Naga al oído.

Parece que es algo que le preocupa.

—... gracias por vuestra ayuda... por cierto... ¿querríais comer algo más?

... ¿aún tiene hambre? Es como nosotras.

—Señora, añada tres menús B a la comanda.

—Fu. Y brandy, por favor. Una jarra grande.

Cuando nos terminamos los respectivos menús, volvimos a prestarle atención a Charlene.

—... ¿y bien? ¿Qué hay de tu hija?

—... ¿mi hija...?—dijo, ladeando la cabeza y quedándose en silencio un rato. — ¿Cómo es que conocéis a mi hija?

—¡Oye! ¡Pero si lo has dicho tú!

—... ¿ah, sí?

Me sorprendió escuchar el tono tan casual con el que respondió. Espero que no alargue esta pantomima esto mucho. Cansa mucho tener que tratar con alguien así. Aunque... existe la posibilidad de que realmente sea así, sin más.

—... bueno... lo cierto es que, hace no mucho, mi hija Maureen desapareció...

—¿Podrías decirnos algo más de lo que ocurrió entonces?

—... pues... ésa es una pregunta difícil...—dijo ladeando la cabeza.

—¿Qué tiene de difícil?

—... cuando quise darme cuenta ya no estaba...

Mientras decía algo tan irresponsable, sacó de un bolsillo un trozo de papel con un dibujo y lo desdobló.

—Ésta es mi hija, Maureen.

—... oye...—dije sin poder contenerme.

Parecía ser una chica muy mona de unos cinco o seis años. Aunque el dibujo parecía embellecerla aún más, era toda una hermosura.

... ¿secuestrada...?

—... .fu... parece que es imposible no darse cuenta, Lina.

Para una vez no pude sino estar de acuerdo con Naga.

 

Había ocurrido el día anterior.

Basadas en las vagas pista de Charlene, “tengo la sensación de que estará en dirección a la ciudad de Krutorza”, fuimos en esa dirección, pero... no esperaba que sin más nos encontraríamos con la situación de Maureen siendo secuestrada en la aldea de al lado...

—¡Inverse Crash!

Sin preguntar antes, le di una patada en la cara al hombre que estaba agarrando a Maureen.

—¡Guoooorgh!

El hombre cayó inconsciente al suelo.

Naga agarró a Maureen al tiempo que ondeaba su capa al viento.

—¡Ohohohoho! ¡Yo, Naga la serpiente, me hago cargo de la custodia de esta señorita!

Una frase que podría decir cualquier villano.

—¿Qué? ¡¿Qué pasa?! —dijo Maureen sin poder comprender la situación, retorciéndose entre los brazos de Naga.

Era como el dibujo que nos había enseñado Charlene-san... incluso era aún más mona.

—¡Malditas! ¡¿Qué queréis?! —gritó uno de los hombres.

Había cuatro de ellos, siendo uno al que le había dado la patada, un hechicero al parecer. Es más, todos parecían serlo.

—¡No voy a dejar que hagáis lo que queráis! —les dije a los hombres. —¡No dejaré que os llevéis a esta chica...!

Pero antes de que terminase de hablar...

—¡Elmekia Lance!

¡Uno de los hechiceros apuntó a Naga!

Algo así no es nada. Pero...

BAM

La Elmekia Lance, que se estaba dirigiendo hacia Naga, ¡de repente explotó en medio vuelo, convirtiéndose en cinco o seis pequeñas flechas de luz que fueron hacia ella!

—¡Aaaaaaaah!

Naga logró esquivarlas rodando por el suelo.

De repente, a Maureen se le cayó el sombrero al suelo con un golpe seco... y de debajo, salió su sedoso pelo y orejas largas.

¡¿Una elfa?!

Son una raza con una mayor capacidad mágica y mayor esperanza de vida que los humanos, pero debido a ciertas cosas ocurridas en el pasado, no hay muchos de ellos y normalmente viven tranquilos y apartados de la sociedad humana...

Incluso a día de hoy hay organizaciones entre los humanos para secuestrar y traficar con elfos, buscando sus secretos para su belleza y su longevidad.

—¡Un momento! ¡¿Qué pretendéis hacer conmigo?! —gritó Maureen en los brazos de Naga.

En ese momento comprendí por qué iban tras de Maureen. ¡Claro! Estos hombres...

—¡Quieren secuestrarte, venderte a algún ricachón y usarte como mascota o para hacer experimentos contigo!

—¡¿Quéeeeeee?! —gritó Maureen, palideciendo.

La búsqueda de la pequeña dama: continuará

 

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